Precios del crudo retornan a niveles prebélicos

Por Collin Eaton y Benoît Morenne | The Wall Street Journal | 29 de junio de 2026

Los mercados petroleros han demostrado una notable capacidad de adaptación. A pesar de las expectativas iniciales de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán provocaría un choque estructural en el suministro global, los precios del crudo Brent y WTI han regresado casi por completo a los niveles observados antes del estallido de las hostilidades. Esta evolución contrasta con los pronósticos más alarmistas que anticipaban un escenario de escasez prolongada y volatilidad extrema.

El Brent, referencia internacional, cotizaba el viernes cerca de 72 dólares por barril, apenas dos dólares por encima del promedio de las semanas previas al inicio de las operaciones militares estadounidenses. El WTI, por su parte, se mantiene en torno a los 68 dólares. Ambos valores reflejan una recuperación de la oferta y una demanda que no se contrajo con la intensidad prevista por algunos analistas.

Cronología del conflicto y su efecto inicial

Las tensiones escalaron a finales de mayo cuando Estados Unidos lanzó ataques selectivos contra instalaciones nucleares iraníes. Teherán respondió con restricciones temporales a la exportación de crudo y amenazas de cierre del estrecho de Ormuz. Durante los primeros diez días posteriores al inicio de las operaciones, el Brent subió hasta 98 dólares, su nivel más alto desde 2022. Sin embargo, la respuesta de otros productores evitó que la interrupción se prolongara.

Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait incrementaron rápidamente su producción en aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios. Al mismo tiempo, la Agencia Internacional de la Energía activó reservas estratégicas por 45 millones de barriles, medida que contribuyó a estabilizar el mercado en un plazo de tres semanas.

Factores que explican la rápida normalización

Varios elementos convergieron para limitar el impacto duradero. En primer lugar, Irán logró mantener exportaciones limitadas a través de rutas alternativas y ventas a precios descontados a compradores asiáticos. En segundo lugar, el consumo mundial de petróleo ha mostrado una desaceleración moderada debido al menor crecimiento económico en China y Europa, lo que redujo la presión sobre la demanda. Finalmente, el aumento de la producción de esquisto en Estados Unidos y la incorporación de nuevos proyectos en Guyana y Brasil han aportado volúmenes adicionales al mercado global.

Analistas de Goldman Sachs y JPMorgan coinciden en que la elasticidad de la oferta no OPEP+ ha sido mayor de lo esperado. Esta flexibilidad contrarrestó la pérdida temporal de crudo iraní, estimada en 800.000 barriles diarios durante el pico del conflicto.

Reacciones de los actores del mercado

Las compañías petroleras internacionales han adoptado una postura cautelosa. ExxonMobil y Chevron anunciaron que mantendrán sus planes de inversión sin modificaciones significativas, mientras que las empresas europeas TotalEnergies y Shell evaluarán con mayor detalle los riesgos geopolíticos antes de comprometer capital adicional en Oriente Medio. En los mercados financieros, los fondos de cobertura redujeron sus posiciones largas en futuros de petróleo, lo que contribuyó a la baja de precios observada en las últimas dos semanas.

Por otro lado, países importadores como India y Japón han expresado alivio por la normalización de precios, aunque advierten que cualquier nuevo episodio de tensión podría revertir rápidamente la tendencia actual. Los ministros de Energía de ambos países han solicitado a la OPEP+ mantener la disciplina de producción para evitar fluctuaciones bruscas.

Perspectivas para los próximos meses

El escenario más probable, según la mayoría de las casas de análisis, apunta a un rango de precios entre 65 y 78 dólares por barril durante el segundo semestre de 2026. Este intervalo dependerá de la evolución de las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán, así como del ritmo de recuperación económica global. Un acuerdo que permita el retorno gradual de las exportaciones iraníes podría ejercer presión adicional a la baja, mientras que una escalada renovada en el estrecho de Ormuz mantendría la volatilidad elevada.

En cualquier caso, el mercado ha demostrado que las interrupciones geopolíticas de corta duración ya no generan los mismos efectos estructurales que en décadas anteriores, gracias a la diversificación de fuentes de suministro y a la mayor capacidad de respuesta de los productores no tradicionales.

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