Tras la conclusión del Mundial 2026, México podría aspirar nuevamente a organizar la Copa del Mundo en 2038, aprovechando su posición única en la historia del torneo. Aunque la FIFA aún no ha iniciado el proceso oficial de candidaturas, analistas especializados consideran que una candidatura regional encabezada por Estados Unidos representa la vía más realista para que el país vuelva a ser anfitrión.
El único país con tres ediciones organizadas
México mantiene un récord que ningún otro nación ha igualado: haber albergado tres Copas del Mundo en 1970, 1986 y 2026. Esta trayectoria otorga al país una experiencia institucional y operativa que pocos pueden igualar. Sin embargo, el hecho de que la edición de 2026 se haya realizado de forma conjunta con Estados Unidos y Canadá modifica el cálculo para futuras candidaturas, ya que la infraestructura compartida y las lecciones aprendidas en esa edición conjunta se convierten en activos estratégicos que podrían utilizarse doce años después.
Condiciones para una candidatura regional viable
Para que México participe en una eventual candidatura de 2038, varios elementos deben alinearse. La FIFA necesitaría mantener de forma permanente el formato de 64 selecciones, lo que incrementaría la demanda de sedes y partidos. Además, los estadios, aeropuertos y sistemas de transporte construidos o mejorados para 2026 tendrían que conservarse en óptimas condiciones. El éxito deportivo, económico y organizativo del torneo de 2026 será determinante, pues la FIFA evalúa el legado dejado por cada edición antes de asignar nuevas sedes. Por último, la política de rotación continental debería permitir nuevamente una candidatura de Concacaf.

La incorporación de estadios adicionales, como el Olímpico Universitario, el Jalisco, el Cuauhtémoc o el Universitario, ampliaría la capacidad de la candidatura y permitiría distribuir los partidos en más ciudades mexicanas. Una propuesta multinacional que incluya a naciones de Centroamérica y el Caribe podría fortalecer la oferta regional y aumentar las probabilidades de éxito frente a otras regiones.
Rivales y calendario de sedes ya definidas
La FIFA ya asignó las sedes de las dos próximas ediciones. España, Portugal y Marruecos serán los anfitriones principales de 2030, con partidos inaugurales en Uruguay, Argentina y Paraguay. Arabia Saudita organizará el torneo de 2034 de manera individual. Esto deja a 2038 como la siguiente oportunidad disponible. Entre las candidaturas que podrían competir destacan Australia y Nueva Zelanda por Oceanía, China si la FIFA modifica su política de rotación, e India, que requeriría inversiones significativas en infraestructura deportiva y de transporte.
El peso del legado de 2026 en la decisión futura
La viabilidad de una candidatura mexicana para 2038 dependerá en gran medida del impacto que deje el Mundial de 2026. Un torneo considerado exitoso en términos de organización, rentabilidad económica y desarrollo de infraestructura reforzaría la posición de Concacaf ante la FIFA. Al mismo tiempo, la decisión final estará condicionada por la estrategia de rotación de sedes que adopte la organización y por la posible expansión permanente del formato a 64 equipos. Por ahora, cualquier proyección sigue siendo especulativa hasta que se abra el proceso oficial de candidaturas.
