Omán ha comunicado a funcionarios europeos que las condiciones previas al conflicto en el Estrecho de Ormuz no se restablecerán. Los buques que transiten por esta ruta podrían enfrentar cargos por servicios como descontaminación y asistencia a la navegación, según fuentes citadas por Bloomberg.

El sultanato asegura que actuará dentro del derecho marítimo internacional, aunque estudia modelos aplicados en otros puntos críticos como el Estrecho de Malaca. Aún no se define si los pagos serían obligatorios. Esta postura genera inquietud en Estados Unidos, Europa y los países árabes del Golfo, que temen un esquema conjunto con Irán.
Riesgo para el suministro energético global
El Estrecho de Ormuz canaliza cerca del 20 % del petróleo mundial. Cualquier mecanismo de cobro añade un nuevo factor de costo y volatilidad en un momento de tensiones persistentes. La reunión entre Emmanuel Macron y el sultán Haitham bin Tariq, prevista para el lunes en París, buscará clarificar los términos de la seguridad marítima y evitar restricciones al tránsito libre.
La decisión omaní refleja un cálculo estratégico: convertir una vía de paso en fuente de ingresos sin violar abiertamente normas internacionales. Si se concreta, el precedente podría replicarse en otras rutas sensibles y alterar el equilibrio entre soberanía costera y libertad de navegación.
