La colocación de seguros en México registró un crecimiento real de apenas 0.1 por ciento en el primer trimestre, tras ajustar por la inflación específica del sector asegurador, según datos de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas. Esta cifra contrasta con el avance nominal de 2.8 por ciento reportado antes de esa corrección y se ubica 6.7 puntos porcentuales por debajo del promedio anual observado entre 2022 y 2025.
El ajuste refleja que buena parte del incremento en primas emitidas respondió a alzas de precio más que a mayor demanda. La CNSF señaló que la diferencia entre el crecimiento real general y el del sector apunta directamente a modificaciones tarifarias derivadas de la inflación médica y de la entrada en vigor de la nueva regla fiscal sobre el IVA.

La nueva regla fiscal desplaza costos hacia el asegurado
Desde enero de este año, las aseguradoras ya no pueden acreditar el IVA pagado en la atención de siniestros. Esta modificación fiscal, combinada con una inflación médica estimada por la AMIS entre 12 y 14 por ciento, generó incrementos tarifarios en productos como gastos médicos mayores y seguros de vida. El efecto inmediato se observa en la desaceleración del crecimiento de primas: el sector cerró el trimestre con 280 mil millones de pesos emitidos, apenas 0.6 por ciento más que el mismo periodo de 2025.
La medida fiscal busca evitar que las compañías recuperen impuestos ya pagados, pero traslada el peso del ajuste a los precios finales. Esta dinámica reduce el poder adquisitivo del asegurado promedio y explica por qué el crecimiento real se contrajo hasta casi cero tras el ajuste inflacionario sectorial.
Pensiones y accidentes sostienen el avance mientras Daños retrocede
El análisis por ramo revela contrastes marcados. Los seguros de pensiones vinculados a las leyes de seguridad social, que representan solo 3.8 por ciento de la cartera, crecieron 12.4 por ciento real gracias al desempeño de Pensiones Banorte, que elevó su colocación 40.1 por ciento anual. Los ramos de accidentes y enfermedades, con 20.3 por ciento de participación, avanzaron 6.4 por ciento impulsados por el segmento de gastos médicos.
En sentido opuesto, el ramo de Daños, que concentra 34.7 por ciento del sector, retrocedió 3.6 por ciento. La caída se concentró en riesgos catastróficos (-15.4 por ciento), incendio (-14.9 por ciento) y marítimo y transporte (-9.6 por ciento). El único subsegmento positivo dentro de Daños fue autos, que creció 3.4 por ciento por el aumento de 5.3 por ciento en el número de vehículos asegurados.
Perspectiva de las instituciones reguladoras y de la industria
La CNSF interpreta el dato como evidencia de que el repunte trimestral estuvo impulsado principalmente por ajustes de precio. Esta lectura oficial contrasta con la postura de la AMIS, que destaca la oportunidad estructural derivada de una penetración histórica inferior a 3 por ciento del PIB. Al cierre de 2025 el sector representó 2.94 por ciento del producto interno bruto; la asociación proyecta que este año alcance 3.20 por ciento.
Las aseguradoras enfrentan un dilema: elevar primas para absorber el IVA no acreditable y la inflación médica erosiona la demanda, mientras que mantener tarifas estables reduce márgenes. Los datos del primer trimestre sugieren que la mayoría optó por trasladar costos, lo que explica la brecha entre crecimiento nominal y real.
El efecto sobre la demanda de hogares y empresas
Para los hogares mexicanos, el encarecimiento de seguros de gastos médicos y vida reduce la probabilidad de contratación nueva, especialmente entre segmentos de ingresos medios. Empresas con flotas o instalaciones industriales observan primas más altas en ramos de daños, lo que podría derivar en menor cobertura o en retención de riesgos propios.
La baja penetración histórica del seguro en México amplifica este riesgo: cada punto porcentual de crecimiento perdido representa miles de personas y negocios sin protección ante eventos catastróficos o de salud. El retroceso en Daños sin autos (-11.7 por ciento) indica que ciertos segmentos productivos ya están postergando renovaciones o reduciendo sumas aseguradas.
Riesgos de concentración y presión sobre la rentabilidad futura
La dependencia de pensiones y gastos médicos para sostener el crecimiento concentra el riesgo en dos ramos vulnerables a cambios regulatorios o demográficos. Si el impulso de Pensiones Banorte se modera o si la inflación médica obliga a nuevos ajustes tarifarios, el sector podría enfrentar una contracción más pronunciada en los siguientes trimestres.
Además, la caída simultánea en riesgos catastróficos e incendio reduce la diversificación de cartera y expone a las aseguradoras a mayor volatilidad en resultados técnicos. Un escenario de mayor siniestralidad por eventos climáticos o económicos podría erosionar aún más los márgenes ya presionados por el IVA no acreditable.
Trayectoria esperada hacia 2027
La proyección de la AMIS de alcanzar 3.20 por ciento de penetración este año asume que el ajuste de precios no detendrá la incorporación de nuevos asegurados. Sin embargo, el crecimiento real de 0.1 por ciento en el primer trimestre sugiere que esa meta requerirá una recuperación sostenida de la demanda en ramos de vida y autos durante el segundo semestre.
Si la inflación general se mantiene cerca de 4 por ciento mientras la médica sigue en doble dígito, el diferencial de precios seguirá limitando la colocación. Las compañías que logren diferenciar productos mediante coberturas más flexibles o alianzas con plataformas digitales podrían captar cuota, pero el conjunto del sector enfrentará un entorno de márgenes estrechos y menor expansión real hasta que se estabilicen tanto los precios como las reglas fiscales aplicables.
