Río de Janeiro, 8 jul (EFE).- El Fondo Monetario Internacional elevó cinco décimas su estimación de crecimiento para la economía brasileña en 2026, pasando del 1,9 % previsto en abril al 2,4 % que figura en el Informe de Perspectivas Económicas Mundiales publicado este miércoles. El organismo también incrementó en dos décimas la proyección para 2027, situándola en el 2,2 %.
Actualizaciones consecutivas
El nuevo informe mantiene la tendencia optimista sobre el desempeño de la mayor economía latinoamericana. En abril el FMI ya había revisado al alza la cifra de 2026 desde el 1,6 % calculado en enero. Esta segunda mejora consecutiva coloca a Brasil entre las economías con mejor desempeño esperado para este año, por encima de Estados Unidos (1,9 %), Francia (0,9 %), Alemania (0,1 %) y Japón (0,7 %), aunque aún por debajo de India (6,4 %) y China (4,2 %).
Las proyecciones indican que el crecimiento brasileño se mantendrá resiliente durante 2026, aunque el organismo anticipa una ligera desaceleración en 2027. Para América Latina y el Caribe, el FMI elevó ligeramente la estimación de 2026 desde el 2,3 % hasta el 2,4 %, mientras mantuvo sin cambios el 2,7 % proyectado para 2027.

Contexto geopolítico y riesgos
El informe se publica en un momento de tensiones globales. El FMI advierte sobre una posible ralentización económica mundial en la segunda mitad de 2026 debido a conflictos geopolíticos y a los altos tipos de interés aplicados para controlar la inflación. El principal riesgo identificado sigue siendo una nueva escalada en Oriente Medio, que podría elevar los precios de la energía y de otras materias primas, alimentar la inflación y aumentar la volatilidad financiera.
Sin embargo, los precios internacionales del petróleo se han moderado desde los máximos de abril gracias al alto el fuego y al memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos. Aunque el crudo sigue cotizando por encima de los niveles previos al conflicto, el aumento de los precios de la gasolina ha sido menor en América Latina (15 %) que en las economías emergentes de Asia (30 %), debido a diferencias en los mercados energéticos y en las políticas nacionales.
Desempeño reciente y perspectivas
De confirmarse la nueva previsión, Brasil evitaría una desaceleración por segundo año consecutivo. El país creció un 2,3 % en 2025 tras expandirse un 3,4 % en 2024. Para este año el Banco Central estima un crecimiento cercano al 2,0 %, por debajo de las proyecciones del FMI. Los datos oficiales muestran que el PIB brasileño avanzó un 1,1 % en el primer trimestre frente al trimestre anterior y acumuló una expansión del 2,0 % en los últimos doce meses hasta marzo.
El análisis del FMI destaca que la economía brasileña ha demostrado capacidad de adaptación a un entorno externo complejo. Factores como la diversificación de exportaciones y la solidez del mercado interno contribuyen a sostener el ritmo de actividad. Al mismo tiempo, el organismo señala que la región en su conjunto enfrenta desafíos comunes relacionados con la deuda pública y la necesidad de reformas estructurales para elevar el potencial de crecimiento a largo plazo.
Las diferencias entre las estimaciones del FMI y las del Banco Central reflejan distintas metodologías y supuestos sobre el entorno externo. Mientras la institución multilateral incorpora escenarios más favorables derivados de la reciente distensión geopolítica, el organismo monetario brasileño mantiene una visión más cautelosa ante posibles variaciones en los precios de las materias primas.
En este marco, las proyecciones actualizadas ofrecen un margen de maniobra adicional para la formulación de políticas públicas. El gobierno brasileño podrá evaluar con mayor precisión las necesidades de inversión en infraestructura y los ajustes necesarios en la política fiscal para sostener el ritmo de expansión sin generar desequilibrios.
