La Fiscalía General de la República decomisó 2.250 litros de hidrocarburo robado y localizó una toma clandestina dentro de un inmueble con apariencia de refaccionaria en la alcaldía Gustavo A. Madero. El operativo, derivado de una alerta de Pemex por anomalías en un ducto de Azcapotzalco, forma parte de las acciones coordinadas para frenar el robo de combustibles en la capital.
Elementos de la Policía Federal Ministerial, la Guardia Nacional, Protección Civil y personal de Pemex participaron en la ejecución de la orden de cateo autorizada por un juez de control a solicitud del Ministerio Público Federal adscrito a la Fiscalía Especializada de Control Regional.

Hallazgo en el inmueble intervenido
Al ingresar al predio, las autoridades encontraron 45 bidones de 50 litros cada uno llenos de combustible sustraído ilegalmente. La fachada del lugar simulaba un negocio de refacciones automotrices, una estrategia común para ocultar actividades ilícitas vinculadas al huachicol. La investigación continúa para identificar a los responsables del delito en materia de hidrocarburos.
Contexto de las tomas clandestinas
El caso se originó por irregularidades detectadas en un ducto de Pemex que atraviesa Azcapotzalco. Este tipo de alertas permiten activar protocolos de respuesta rápida que combinan inteligencia de la empresa productora con la capacidad operativa de la FGR. La alcaldía Gustavo A. Madero concentra varios puntos vulnerables del sistema de distribución de hidrocarburos en la zona metropolitana.
El uso de fachadas comerciales para encubrir tomas clandestinas complica la labor de vigilancia. Los grupos delictivos aprovechan la apariencia legítima de talleres o almacenes para reducir el riesgo de detección temprana. Las autoridades han señalado que estas estructuras requieren mayor coordinación entre Pemex, fiscalías y gobiernos locales para su identificación oportuna.
Avances en la investigación
El Ministerio Público Federal mantiene abierta la carpeta de investigación. El objetivo es determinar la cadena de suministro y las posibles conexiones con otras tomas detectadas en meses recientes en la Ciudad de México. La FGR ha reiterado que estos operativos forman parte de una estrategia sostenida para recuperar control sobre el sistema de ductos y reducir pérdidas económicas derivadas del robo de combustible.
La cantidad asegurada, aunque significativa, representa una fracción del volumen que se sustrae diariamente en el país. Sin embargo, cada decomiso aporta información valiosa sobre rutas de distribución y métodos de almacenamiento empleados por las organizaciones dedicadas a esta actividad ilícita.
