Al finalizar las operaciones del 7 de julio, el euro se ubicó en 67,05 pesos dominicanos. Esta cifra representa un incremento de 0,11% frente al cierre previo de 66,98 pesos, según datos de Dow Jones. El movimiento confirma una jornada de ligera apreciación de la moneda europea frente a la divisa local.
Comportamiento inmediato del tipo de cambio
En los últimos días el par euro-peso dominicano ha mostrado una secuencia de alzas moderadas. La variación positiva de un día consecutivo contrasta con el descenso acumulado de -0,08 registrado durante la semana previa. La volatilidad actual se sitúa en 7,52%, un nivel inferior al promedio de referencia de 12,33%, lo que indica menor incertidumbre en las transacciones cotidianas del mercado cambiario.

Factores que influyen en la cotización diaria
El precio del euro responde principalmente a las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos. Además, la demanda de dólares para importaciones y el flujo de remesas ejercen presión constante. Cuando la Reserva Federal mantiene tasas altas, el dólar tiende a fortalecerse y el euro pierde terreno relativo frente al peso dominicano.
Proyecciones del Banco Central hasta 2027
Las estimaciones oficiales apuntan a un tipo de cambio cercano a 66,35 pesos por euro en septiembre de 2026. Un año después, la proyección se eleva hasta 69,15 pesos. Esta trayectoria supone una depreciación gradual y controlada, coherente con el diferencial de inflación entre República Dominicana y la zona euro.
Panorama macroeconómico para 2026
El informe de UBS Financial Services prevé que el PIB real dominicano crezca cerca del 4% en 2026. La reducción esperada de tasas de interés locales liberaría consumo e inversión, mientras que la recuperación del turismo beneficiaría los ingresos en divisas. El gobierno ha aprobado un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4% del PIB para 2025 y amplía el déficit global hasta 3,5% del PIB.
Equilibrios fiscales y deuda pública
Para 2026 el Ministerio de Hacienda busca reducir el déficit global a 3,2% del PIB y alcanzar un superávit primario de 0,5%. La deuda bruta se mantendría estable alrededor del 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no ocurran choques externos inesperados. Estos márgenes permiten al gobierno sostener estímulos focalizados sin comprometer la solvencia.
Balanza de pagos y financiamiento externo
Los superávits de servicios y remesas compensan los déficits comerciales de bienes. Se espera que el déficit por cuenta corriente se ubique entre 2% y 2,5% del PIB en 2025 y 2026. La inversión extranjera directa neta, estimada entre 3,5% y 4% del PIB, cubriría esa brecha, con énfasis en turismo, energía, industria y bienes raíces.
Riesgos y estabilidad del mercado cambiario
Eventos climáticos adversos y posibles tensiones de gobernabilidad representan las principales amenazas identificadas por UBS. Sin embargo, la combinación de superávits externos, inversión extranjera sostenida y políticas monetarias prudentes ofrece un colchón que reduce la probabilidad de movimientos bruscos en el tipo de cambio durante el horizonte analizado.
