El crecimiento de las exportaciones mexicanas en mayo de 2026 no representa solo un dato coyuntural. Detrás del incremento del 25.4% hasta alcanzar 69,544 millones de dólares se encuentra una transformación estructural impulsada por la demanda global de componentes electrónicos para inteligencia artificial. Esta ola, originada principalmente en Estados Unidos donde el sector de IA aportó un tercio del crecimiento del PIB en el primer trimestre, ha alterado el equilibrio regional que durante décadas favoreció a la industria automotriz del norte del país.
Orígenes del desplazamiento regional
La rama de fabricación de equipo de cómputo, comunicación y componentes electrónicos registró un avance nacional del 95.6%. Este ritmo no surgió de manera aislada. Desde 2023, las grandes tecnológicas estadounidenses aceleraron la construcción de centros de datos y la producción de servidores especializados, lo que generó una cadena de suministro que México aprovechó gracias a su cercanía geográfica y al T-MEC. Jalisco, con una base histórica de empresas como Flextronics e Intel, logró multiplicar sus envíos en esta categoría un 184.5%, mientras que Chihuahua, tradicionalmente líder en manufactura electrónica, creció 119%.
El resultado agregado fue que Jalisco desplazó a Coahuila del segundo lugar nacional en exportaciones totales, alcanzando 17,377.5 millones de dólares frente a los 14,889 de la entidad norteña. Coahuila, cuyo desempeño automotriz cayó 2.3%, enfrenta ahora la disyuntiva de diversificar o mantener su apuesta tradicional.
La cadena de suministro de la IA y su llegada a México
El auge no se limita a ensamblaje. Empresas como Jabil y Foxconn han ampliado plantas en Guadalajara y Ciudad Juárez para producir tarjetas de circuitos impresos y ensambles de alto rendimiento destinados a los modelos de lenguaje de OpenAI y Google. Esta relocalización responde a la necesidad de reducir tiempos de entrega desde Asia y de cumplir con reglas de origen del T-MEC que otorgan preferencias arancelarias cuando el contenido regional supera el 75%.
Un caso concreto es el de un proveedor de semiconductores en Tlajomulco de Zúñiga que pasó de fabricar memorias para automóviles a proveer módulos de memoria de alto ancho de banda para aceleradores de IA en menos de 18 meses. La reconversión requirió inversión en salas limpias y certificaciones AS9100, pero permitió multiplicar por cuatro el valor agregado por empleado.

Impactos en el mercado laboral y la formación
La reconfiguración genera efectos diferenciados. En Jalisco se observa una demanda creciente de ingenieros en sistemas embebidos y técnicos en automatización, con salarios que superan en 35% el promedio estatal de manufactura. Universidades como el ITESO y la Universidad de Guadalajara han ajustado planes de estudio para incluir certificaciones en diseño de hardware para IA, aunque el ritmo de egresados aún resulta insuficiente.
En Coahuila, la concentración automotriz ha creado un ecosistema de proveedores de primer y segundo nivel que emplea a más de 180,000 personas. Una transición acelerada hacia electrónica de alta tecnología podría dejar obsoletas competencias específicas de soldadura y ensamble mecánico, generando fricción en el corto plazo. Sin embargo, la experiencia de Nuevo León demuestra que la coexistencia de ambos sectores es posible cuando se invierte en reconversión de plantas y programas de capacitación dual.
Riesgos de concentración y oportunidades de diversificación
La dependencia de un solo motor tecnológico conlleva riesgos. Si la demanda de servidores de IA se desacelera por saturación de centros de datos o por regulaciones energéticas en Estados Unidos, los estados que apostaron fuertemente a esta rama podrían enfrentar una corrección brusca. Por otro lado, la integración de sensores y sistemas de visión artificial en vehículos eléctricos abre una vía intermedia para Coahuila: combinar su expertise automotriz con componentes electrónicos de alto valor.
El gobierno federal ha anunciado incentivos fiscales para proyectos que combinen nearshoring con contenido de IA, pero la efectividad dependerá de la infraestructura energética y de agua en los estados receptores. Jalisco ya enfrenta tensiones por el consumo eléctrico de nuevas plantas, mientras que Chihuahua cuenta con mayor disponibilidad de energía renovable en el corto plazo.
Perspectivas de largo plazo para la competitividad mexicana
La actual reconfiguración puede elevar el contenido tecnológico de las exportaciones mexicanas y reducir la vulnerabilidad ante ciclos automotrices tradicionales. No obstante, para que este cambio sea sostenible se requiere una política industrial coherente que vincule inversión extranjera con desarrollo de proveedores locales y formación de capital humano avanzado. Los estados que logren equilibrar la atracción de proyectos de IA con la modernización de su base automotriz contarán con mayor resiliencia ante futuras disrupciones tecnológicas.
La experiencia de 2026 muestra que la geografía ya no es el único factor determinante. La capacidad de adaptación institucional y la velocidad de respuesta educativa serán los elementos que definan qué entidades consolidan su posición en el nuevo mapa exportador.
