Estados Unidos abrió este lunes en Asheville, Carolina del Norte, la reunión de ministros de Finanzas y bancos centrales del G20 con un llamado a impulsar el crecimiento y reducir cargas regulatorias para contener la deuda soberana. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que «el mundo está inundado de deuda» y que el crecimiento es la única vía para salir de esa situación.

La posición estadounidense coincide con un récord de más de 40 billones de dólares en deuda federal y con los intereses de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años en máximos de 19 y 25 años, respectivamente. Las sesiones, que concluyen el martes, transcurren además bajo la incertidumbre por la guerra contra Irán y la reducción de reservas estratégicas de crudo antes del invierno boreal.
Bessent señaló como obstáculos al crecimiento el exceso de normas y trámites, incentivos financieros y sistemas fiscales mal diseñados, falta de inversión, fragmentación de los mercados internos y carencias en capacitación y movilidad laboral. También defendió la desregulación promovida por Donald Trump y aseguró que desde el año pasado se han eliminado, en promedio, 129 normas por cada nueva regulación aprobada.
