El dólar estadounidense cerró el 6 de julio de 2026 en Colombia a un promedio de 3.350,71 pesos, marcando un aumento de 15,78 pesos respecto a la Tasa Representativa del Mercado de 3.334,93 pesos. La jornada registró un volumen superior a 967 millones de dólares en 1.723 transacciones, con un rango entre 3.330 y 3.361 pesos. A pesar de esta variación diaria, la divisa mantiene una trayectoria descendente del 2,91 % en la última semana y del 13,81 % en términos interanuales, mientras la volatilidad se ubica en 8,97 %, por debajo del nivel de referencia del 13,2 %.
El peso y el contexto regional
El movimiento del peso colombiano se alineó con el índice MSCI de monedas latinoamericanas, que retrocedió 0,34 % en la misma sesión. Este comportamiento coincide con una ligera recuperación global del dólar y con la decisión de la OPEP de elevar la producción de crudo en 188.000 barriles diarios a partir de agosto, lo que llevó al Brent a cotizarse en 72,10 dólares por barril tras una caída del 0,03 %. El indicador RSI permaneció por cuarta jornada consecutiva en zona de sobreventa, señalando una presión vendedora persistente sobre la divisa estadounidense.

La ausencia de datos económicos locales el 6 de julio centró la atención en el próximo dato del IPC de junio, que el Dane publicará el 7 de julio. Las estimaciones de los analistas sitúan la inflación mensual entre 0,64 % y 0,72 %, lo que situaría la inflación anual cercana al 6 %, impulsada principalmente por servicios públicos, transporte y alimentos.
Proyecciones de DAVIBank y factores estructurales
El equipo de economistas de DAVIBank proyecta que el dólar cerrará 2026 en 3.625 pesos y 2027 en 3.755 pesos. Estas cifras incorporan variables externas como las decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales, el posible cambio de gobierno en Colombia y la evolución del precio del petróleo. La combinación de estos elementos sugiere que la actual apreciación del peso podría revertirse gradualmente una vez se aclaren las expectativas inflacionarias y la dirección de la política fiscal.
Expositores versus importadores: estrategias divergentes
El estratega de Divisas y Derivados de Corficolombiana, Mauricio Acevedo, advierte que un dólar barato plantea retos distintos según el tipo de operación. Para los exportadores recomienda cubrir entre 80 % y 100 % de sus posiciones mediante contratos a futuro, argumentando que el margen de las ventas externas no debe depender de un eventual rebote del tipo de cambio. En contraste, para los importadores sugiere limitar la cobertura con futuros a un máximo del 30 % y priorizar compras en el mercado spot, complementando con opciones call o estructuras collar que permitan beneficiarse si el dólar continúa depreciándose.
Esta recomendación refleja una asimetría estructural: los exportadores enfrentan riesgo de margen inmediato si el peso se fortalece aún más, mientras los importadores pueden obtener ventajas competitivas adicionales si la tendencia bajista se prolonga. Las empresas que operan en ambos sentidos deben evaluar con precisión el impacto neto de cada escenario sobre sus flujos de caja.
Futuros estadounidenses y datos laborales
En el plano internacional, los futuros bursátiles de Estados Unidos mostraron alzas tras conocerse datos laborales de junio más débiles de lo esperado. Esta reacción reduce temporalmente los temores a un endurecimiento monetario inmediato por parte de la Reserva Federal y contribuye a mantener un entorno de menor presión alcista sobre el dólar global. Sin embargo, cualquier revisión al alza de las expectativas de inflación en Colombia podría modificar rápidamente este equilibrio.
Riesgos de volatilidad y decisiones de cobertura
El principal riesgo identificado radica en la publicación del IPC de junio. Si la inflación mensual supera el rango previsto de 0,64 % a 0,72 %, el mercado podría anticipar un ajuste más agresivo de tasas locales y generar un repunte del dólar superior al observado el 6 de julio. Por el contrario, un dato dentro o por debajo de las expectativas reforzaría la apreciación del peso y obligaría a los exportadores a revisar sus coberturas con mayor urgencia.
Las proyecciones de DAVIBank incorporan un escenario base de gradual depreciación del peso hacia 2027, pero no contemplan choques externos como una caída brusca del precio del petróleo o un cambio inesperado en la política monetaria de la Reserva Federal. Las empresas que dependen de flujos en dólares deben modelar escenarios alternativos que incluyan estas variables para evitar exposiciones no deseadas.
La volatilidad actual, aunque reducida, sigue siendo superior a los niveles observados en periodos de estabilidad prolongada. Esto implica que cualquier decisión de cobertura debe considerar no solo el nivel del tipo de cambio, sino también la probabilidad de movimientos bruscos alrededor de la fecha de publicación del IPC y de los próximos comunicados de política monetaria.
