Los precios de los combustibles en Perú volvieron a exhibir una diferencia significativa entre estaciones de servicio este miércoles 2 de septiembre de 2026. En Lima, el gasohol regular se reportó entre S/18,69 y S/21,49 por galón, mientras que el diésel B5 S-50 UV osciló entre S/22,99 y S/26,79. La brecha no es menor: para un conductor que llena un tanque de varios galones, elegir un grifo u otro puede modificar de forma visible el gasto semanal o mensual.
La principal conclusión para los usuarios no es que exista un nuevo precio único de referencia, sino que el mercado minorista mantiene una dispersión amplia. Los valores declarados en la plataforma Facilito de Osinergmin muestran que la tarifa final depende tanto del combustible elegido como de la ubicación del establecimiento, sus costos operativos, sus inventarios y su estrategia comercial. El precio publicado debe entenderse como una fotografía del momento, no como una cifra permanente.

La diferencia empieza dentro de Lima
El gasohol premium, utilizado por vehículos que requieren mayor octanaje, se encontró entre S/19,69 y S/24,59 por galón en la capital. En este producto, la distancia entre el precio más bajo y el más alto llega a S/4,90. Aunque no todos los conductores pueden sustituir libremente el tipo de combustible recomendado por el fabricante, sí pueden comparar estaciones dentro de su ruta habitual y evaluar si el desplazamiento adicional compensa el ahorro.
Los datos por distrito confirman que las diferencias no responden únicamente a una división entre zonas céntricas y periféricas. En Villa El Salvador se registró gasohol regular desde S/17,29 y gasohol premium en S/19,29; en San Juan de Lurigancho, el gasohol regular partió de S/18,49. En Los Olivos se reportó gasohol regular hasta S/18,70, mientras que en San Miguel el gasohol premium alcanzó S/20,89. Para el diésel, hubo referencias de S/20,39 en el Rímac, S/22,59 en Comas y S/21,99 en Carabayllo.
Estas cifras revelan que la competencia local importa. Allí donde hay más grifos, rutas alternativas y flujo de clientes, una estación puede reducir su margen para atraer demanda. En cambio, un establecimiento con mayores gastos de alquiler, seguridad, personal o mantenimiento puede trasladar esos costos al surtidor. El consumidor no enfrenta solamente el efecto del petróleo internacional: también paga una estructura comercial distinta en cada punto de venta.
Fuera de la capital, la logística gana peso
La variación se amplía cuando se observa el territorio nacional. En Cusco, el gasohol regular se ubicó entre S/19,99 y S/21,99 por galón, y el diésel se negoció entre S/24,39 y S/25,99. En Ica se reportó gasohol regular desde S/18,89; en el distrito de Santiago llegó a S/18,27. Lambayeque registró gasohol premium en S/20,50 y Tacna diésel en S/24,27.
La distancia respecto de refinerías, terminales y puertos ayuda a explicar por qué Lima no es una referencia suficiente para medir el costo de abastecerse en provincias. Transportar combustibles hacia la sierra, la selva o zonas alejadas exige cadenas terrestres, fluviales o combinadas. El estado de las vías, la capacidad de almacenamiento, la frecuencia de los despachos y la disponibilidad de operadores elevan o reducen el costo final. Por ello, una diferencia regional no implica necesariamente una decisión arbitraria de cada grifo: puede reflejar una cadena de distribución más cara y vulnerable.
El precio internacional llega al surtidor con varios cargos
El comportamiento del crudo y de los productos refinados en el mercado internacional es una pieza central, dado que Perú importa parte de los combustibles que consume. Sin embargo, el valor internacional no se traslada de forma directa ni inmediata al consumidor. Osinergmin publicó el 31 de agosto precios de referencia de S/10,41 por galón para el gasohol regular y S/10,97 para el gasohol premium. Esos indicadores sirven para seguir la evolución de los costos de importación o exportación, pero no equivalen al precio exhibido en una estación.
Entre la referencia y el monto pagado intervienen impuestos como el ISC y el IGV, además del transporte, almacenamiento, distribución mayorista, comercialización minorista y gastos operativos. El tipo de cambio añade otra capa de presión: si el dólar se fortalece frente al sol, se encarecen las compras externas de hidrocarburos y derivados. Aun así, los ajustes pueden aparecer en distintos momentos porque cada empresa adquiere inventarios en fechas diferentes y administra márgenes propios.
Comparar no es solo buscar el número más bajo
Facilito permite consultar gasohol regular, premium, diésel, gas natural vehicular, GLP automotor y GLP envasado, filtrando por departamento, provincia y distrito. También muestra estaciones cercanas mediante un mapa. Su utilidad práctica está en convertir una diferencia de precios dispersa en una decisión concreta: el usuario puede contrastar el valor declarado, la distancia y la conveniencia de abastecerse durante un trayecto ya previsto.
La cautela sigue siendo necesaria. Los grifos pueden actualizar sus tarifas durante el día y la información depende de los registros proporcionados por las propias estaciones a la plataforma de Osinergmin. Antes de salir, conviene revisar la fecha de actualización y confirmar el precio en el surtidor. En trayectos cortos o para vehículos de alto consumo, la comparación puede generar un ahorro efectivo; en recorridos largos, perseguir el precio mínimo puede perder sentido si el combustible y el tiempo usados para llegar superan la diferencia obtenida.
La dispersión actual deja una enseñanza más amplia: el precio de los combustibles se ha convertido en un indicador cotidiano de cómo interactúan factores globales, tributarios y logísticos con la competencia barrial. Para conductores de taxi, reparto, transporte de pasajeros o actividades dependientes del diésel, esa variación no es un dato secundario. Se incorpora al costo del servicio, a la planificación de rutas y, finalmente, a las decisiones de consumo de miles de hogares y negocios.
