Colombia registró en mayo una inflación anual de 5,8% y se mantuvo como el segundo país con la tasa más elevada entre los 38 miembros de la OCDE, solo superado por Turquía. Este nivel precede la publicación del dato de junio por el Dane y cobra relevancia porque el mercado anticipa un nuevo repunte por encima de 6%, lo que ampliaría la brecha frente al promedio del bloque y extendería la salida del rango meta del Banco de la República.
El promedio de inflación de la OCDE se ubicó en 4,6% en mayo, tras subir desde 4,4% en abril, impulsado principalmente por el alza de los precios de la energía, que alcanzaron una variación de 15,8%. En contraste, la inflación de alimentos continuó moderándose hasta 3,6%, mientras la subyacente aumentó hasta 3,8%. Colombia quedó por encima de economías como Chile, México, España, Alemania, Francia y Japón, y se ubicó dentro del reducido grupo de países con inflación superior a 5%, junto a Lituania, Grecia e Islandia.
Expectativas para junio y presiones internas
La encuesta de expectativas de Citi proyecta una inflación de 6,08% para junio, con estimaciones que oscilan entre 5,93% y 6,16%. Este rango indica que los analistas prevén nuevas presiones sobre los precios derivadas de un mayor dinamismo del consumo interno, incrementos en vivienda, arriendos, servicios públicos, restaurantes y hoteles, además del efecto de indexación por el aumento del salario mínimo. Algunos participantes también advierten riesgos asociados a un eventual fenómeno de El Niño, que podría encarecer alimentos y energía en los próximos meses.

El Banco de la República ya reaccionó a este panorama al elevar en su última reunión la tasa de interés de referencia en 75 puntos básicos, hasta 12%. El argumento central fue que las expectativas de inflación permanecen alejadas de la meta de entre 2% y 4%. El equipo técnico del Emisor prevé que la inflación cierre 2026 alrededor de 6,5%, baje a 4% en 2027 y solo regrese al rango objetivo hacia finales de 2028, lo que refleja una convergencia más lenta de lo inicialmente esperado.
Proyecciones diferenciadas por tipo de entidad
Las proyecciones para el cierre de 2026 muestran similitudes entre los distintos actores financieros. Los bancos esperan una inflación de 6,59% en diciembre, las sociedades comisionistas de bolsa la calculan en 6,39% y el grupo integrado por corporaciones, fondos de pensiones, universidades y otros participantes la sitúa en 6,51%. Para el dato mensual de junio, las estimaciones también se mantienen cercanas: bancos proyectan un aumento de 0,31%, comisionistas 0,28% y el resto de participantes 0,34%.
La diferencia aparece con mayor claridad en el componente de alimentos. El promedio de las entidades consultadas prevé que este rubro cerrará 2026 en 7,28%, es decir, 0,76 puntos porcentuales por encima de la expectativa para la inflación general. Esta brecha persistente entre la inflación total y la de alimentos subraya que las presiones no se concentran únicamente en un sector, sino que se distribuyen en varias categorías de gasto.
Contexto internacional y respuesta de política
A nivel internacional, el repunte inflacionario de mayo en el bloque de la OCDE estuvo impulsado por la energía, mientras la inflación de alimentos siguió moderándose. La Encuesta Mensual de Expectativas del Banco de la República también mostró que para junio de 2026 el consenso del mercado anticipa una inflación mensual de 0,32% en el índice de precios al consumidor y de 0,21% en alimentos. Las entidades participantes coinciden en que los precios seguirán aumentando en los próximos meses, lo que se refleja en valores elevados en distintas categorías de gasto.
Este escenario plantea un desafío para la autoridad monetaria, que debe equilibrar el control de expectativas con el ritmo de la actividad económica. La trayectoria descendente prevista para la inflación implica que la convergencia al rango meta ocurrirá de forma gradual, incluso bajo supuestos de estabilidad en los precios internacionales de la energía. La combinación de factores internos de indexación y posibles choques climáticos añade incertidumbre a un proceso que ya se extiende más allá de 2027.
