Casa hecha con 8 mil botellas

Reutilización con impacto real

En la isla de Itamaracá, en Pernambuco, Edna Dantas y su hija, Maria Gabrielly, levantaron Casa de Sal: una vivienda de unos 70 metros cuadrados construida con 8 mil botellas de vidrio recuperadas de la basura. El proyecto nació de una observación directa del problema ambiental en playas y manglares y terminó convirtiéndose en una respuesta concreta, no simbólica, al volumen de residuos que la comunidad veía cada día.

La casa, iniciada en 2020 con apoyo vecinal, usa las botellas en posición vertical entre madera y cemento, lo que permite ahorrar materiales y filtrar la luz en las paredes. Más que una rareza arquitectónica, la obra funciona hoy como vivienda y espacio de ecoturismo comunitario. Su valor está en la lógica que la sostiene: reutilizar lo disponible, reducir desperdicio y convertir un desecho masivo en infraestructura útil.

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