Canadá y EU reanudan negociaciones

Los negociadores comerciales de Canadá y Estados Unidos retomaron este miércoles sus conversaciones en Washington, apenas horas después de que Donald Trump suspendiera por tres días la aplicación de aranceles de 50% a ciertos productos canadienses. La reunión se produjo en un momento de presión máxima: el reloj corre hacia un nuevo vencimiento fijado para el sábado a las 04:01 GMT, cuando podrían activarse gravámenes sobre mercancías canadienses por 20,000 millones de dólares si no se cierra un acuerdo.

En la mesa estuvieron el ministro canadiense responsable de las relaciones comerciales con Washington, Dominic LeBlanc, y la negociadora jefe de Canadá, Janice Charette, junto con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, según confirmó la oficina de LeBlanc. La cita siguió a una jornada de mensajes contradictorios entre ambas capitales: Trump aseguró el martes que ya existía un acuerdo, sujeto únicamente a formalidades, mientras que el primer ministro Mark Carney habló de avances sustanciales, pero también de “trabajo importante” aún pendiente.

La disputa que sigue abierta

Más allá de la pausa temporal anunciada por Trump, las fuentes consultadas señalan que el núcleo del desacuerdo sigue en los aranceles al sector automotor, uno de los puntos más sensibles para Canadá. Los fabricantes de autos esperan una rebaja sustancial del arancel de 25% aplicado a vehículos y autopartes canadienses importados a Estados Unidos. De acuerdo con dos ejecutivos del sector, Ottawa intenta llevarlo a 10%, por debajo del 15% que ofrece Washington.

La comparación con otros socios comerciales ilustra el margen de negociación que aún existe. Los productos procedentes de Japón, la Unión Europea y Corea del Sur enfrentan un arancel estadounidense de 15%, mientras que los del Reino Unido pagan 10%. Ese entorno sugiere que Washington está usando el automóvil como pieza de presión, no solo como asunto sectorial, sino como palanca dentro de un paquete comercial más amplio que incluye acceso a mercado, seguridad económica y comercio digital.

Tiempo limitado, dilemas técnicos

La urgencia del plazo del sábado añade complejidad a una negociación que ya se prolonga desde hace semanas en conversaciones intensas y reservadas. Trump justificó la suspensión en Truth Social alegando que Canadá y Estados Unidos habían alcanzado un acuerdo, aunque la formulación dejaba claro que todo depende de la finalización de documentos. Carney, en cambio, optó por una postura más prudente y enmarcó el proceso en la necesidad de fortalecer una economía nacional “más independiente y más competitiva”.

Además del nivel del arancel, quedan cuestiones técnicas que pueden definir el alcance real del arreglo. Sigue sin aclararse si Washington permitirá descontar del gravamen el valor del contenido regional procedente de México, Estados Unidos o Canadá, o si solo aceptará deducir componentes estadounidenses. También está pendiente saber si cualquier reducción cubrirá a los vehículos de carga media y pesada o únicamente a turismos y camiones, un detalle con impacto directo en las cadenas de suministro y en la industria logística norteamericana.

Lectura política del acuerdo

La oficina de Greer sostuvo que el eventual pacto incluirá acceso amplio al mercado para productos estadounidenses, compromisos de seguridad económica y armonización del comercio digital, entre otras disposiciones. La Casa Blanca añadió que Canadá se comprometió a atender preocupaciones estadounidenses sobre productos lácteos, bebidas alcohólicas y vehículos de motor. Esa combinación indica que el acuerdo, si se formaliza, no sería un simple alivio arancelario, sino un intercambio de concesiones con implicaciones para varios sectores regulados.

Para Canadá, el objetivo inmediato es evitar que se activen nuevos gravámenes en un momento en que la economía busca amortiguar el costo de la incertidumbre comercial. Para Estados Unidos, la negociación ofrece la posibilidad de asegurar concesiones adicionales de un socio clave sin renunciar a la presión tarifaria. El desenlace de las próximas horas dirá si la suspensión anunciada por Trump fue el umbral de un entendimiento o apenas una tregua corta en una disputa que sigue abierta en sus puntos más sensibles.

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