Cae robo a transporte en Texmelucan

El robo al transporte de carga en San Martín Texmelucan muestra una reducción que empieza a modificar el comportamiento de proveedores y transportistas en una de las zonas logísticas más sensibles de Puebla, de acuerdo con dirigentes de la CANACO y la Coparmex del municipio. La mejora, señalaron, ha permitido que algunas empresas retomen envíos que habían suspendido por temor a la inseguridad, un cambio que también refleja la presión que el delito ejerció durante los años recientes sobre la actividad comercial local.

En entrevista, Sabas López Rico, presidente de la Cámara Nacional de Comercio de San Martín Texmelucan, afirmó que el sector mantiene coordinación directa con el secretario de Seguridad Pública municipal, Armando Martínez Mayo, en un contexto en el que, según su valoración, los reportes por robo a unidades de carga se han reducido de forma visible. El dirigente sostuvo que, al menos por semana y por quincena, ya no han recibido avisos de asaltos contra camionetas o tráileres, una situación que contrasta con lo ocurrido en administraciones anteriores.

La lectura empresarial no se limita a una mejora aislada en materia policiaca. López Rico apuntó que el tránsito por San Martín Texmelucan cuenta hoy con presencia y coordinación de los tres niveles de gobierno, con participación de Guardia Nacional, Policía Estatal, Marina y Policía Municipal. En términos prácticos, esa vigilancia reforzada es la que ha permitido recuperar cierta confianza en una ruta donde, durante años, la percepción de riesgo afectó la circulación de mercancías y elevó costos operativos para comercios y distribuidores.

Por su parte, Liliana Salazar Vega, presidenta de Coparmex en el municipio, describió un escenario más severo en el pasado reciente. Recordó que, en la administración anterior, los proveedores evitaron entrar a San Martín y obligaron a los socios a desplazarse a Tlaxcala o Puebla para recoger mercancía. Ese comportamiento, señaló, no sólo encarecía la operación, sino que alteraba la dinámica comercial de la cabecera municipal y de sus alrededores, al fracturar la cadena de suministro cotidiana.

Salazar Vega consideró que el retorno de proveedores debe leerse como un indicador de confianza, aunque todavía frágil. Desde su perspectiva, la reducción del robo no puede depender de resultados temporales ni de operativos puntuales, sino de estrategias sostenidas que protejan tanto al transporte de carga como a la población en general. El punto es relevante porque Texmelucan no sólo funciona como paso logístico, sino también como un espacio urbano donde la seguridad pública impacta el comercio, la movilidad y la vida diaria de miles de habitantes.

La dirigente de Coparmex añadió que la organización también ha participado en acciones comunitarias, entre ellas campañas de esterilización canina y apoyo para la reparación de patrullas con aportaciones de sus socios. Ese dato revela una relación más amplia entre el sector privado y las autoridades locales: los empresarios no se limitan a demandar vigilancia, sino que intentan influir en condiciones básicas de entorno y equipamiento policial, aunque la responsabilidad principal de la seguridad siga recayendo en el gobierno.

El caso de Texmelucan resulta significativo porque el robo al transporte de carga no sólo afecta a las víctimas directas del delito. Cuando la incidencia baja, se reactivan rutas, se abaratan traslados y se normaliza el abastecimiento; cuando sube, el efecto se extiende a comercios, consumidores y cadenas de distribución regionales. Por eso, la eventual recuperación del tránsito de proveedores será un indicador útil para medir si la disminución reportada por CANACO y Coparmex corresponde a una tendencia sostenida o a una mejoría todavía vulnerable.

Ambos representantes empresariales coincidieron en reconocer el papel de Armando Martínez Mayo en la contención de este delito, que antes se registraba con frecuencia en las vías de comunicación que cruzan el municipio. La evaluación del sector privado, sin embargo, también deja una exigencia implícita: mantener el control del corredor no sólo para preservar la actividad económica, sino para consolidar una percepción de certeza que permita a San Martín Texmelucan dejar atrás una etapa en la que mover mercancía implicaba asumir un riesgo desproporcionado.

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