La Junta Directiva del Banco de la República decidió elevar la tasa de interés de política monetaria hasta 12% en su reunión de julio de 2026. Esta medida, respaldada por cuatro de los siete miembros, busca contener una inflación que acumula varios meses de ascenso y que ya supera ampliamente la meta de 3%. La decisión refleja la preocupación de la mayoría ante presiones que ya no pueden atribuirse únicamente a choques transitorios y que amenazan con desanclar las expectativas de precios.
Contexto de la votación y datos recientes
La votación reveló divisiones internas: cuatro directores respaldaron un incremento de 75 puntos básicos, dos propusieron una reducción de 50 puntos básicos y uno optó por mantener la tasa sin cambios. Según las actas publicadas, la inflación total alcanzó 5,8% en mayo de 2026, mientras la inflación básica, que excluye alimentos y regulados, llegó a 6,0%. Ambas mediciones se mantienen muy por encima del objetivo y han mostrado una tendencia ascendente desde mediados de 2025, acumulando un aumento de 100 puntos básicos en los últimos doce meses.
El equipo técnico del banco advirtió que, incluso sin considerar el posible impacto de El Niño, la inflación podría superar las proyecciones actuales durante el resto del año. Esta perspectiva, sumada a las expectativas de inflación que permanecen alrededor de 6,5% para finales de 2026, convenció a la mayoría de que era necesario un ajuste adicional para restaurar la credibilidad de la meta de inflación.

Argumentos que sustentaron el alza
Los cuatro directores que votaron por el aumento sostuvieron que el deterioro inflacionario ya no responde a factores aislados. Destacaron que 71 de los 100 puntos básicos acumulados desde junio de 2025 se produjeron después de diciembre, cuando la inflación se ubicaba en 5,1%. Este ritmo de aceleración, según su diagnóstico, refleja excesos de demanda interna y el efecto del fuerte incremento del salario mínimo aprobado para 2026, que ha elevado costos en múltiples rubros de la canasta familiar.
Además, la mayoría vinculó el dinamismo del consumo público y privado, junto con el crecimiento de la inversión en maquinaria y equipo, a un déficit fiscal elevado que sostiene la demanda pese a la postura restrictiva de la política monetaria. En su opinión, sin un ajuste estructural de las finanzas públicas, el esfuerzo del banco central resulta insuficiente para anclar las expectativas.
Postura de la minoría y riesgos identificados
Los dos directores que propusieron recortar la tasa argumentaron que las presiones de precios provienen principalmente de choques de oferta, fenómenos climáticos y tensiones geopolíticas que encarecen insumos agrícolas. Para ellos, los aumentos en servicios responden en gran medida a mecanismos de indexación y no justifican un endurecimiento adicional que encarezca el financiamiento de empresas y hogares.
Estos directores alertaron sobre los efectos de un diferencial de tasas con Estados Unidos, donde la Reserva Federal mantuvo su rango entre 3,50% y 3,75%. Un mayor diferencial podría atraer flujos de capital especulativo, acentuar la apreciación del peso y perjudicar tanto al sector exportador como a la industria manufacturera local, ya afectada por el aumento de importaciones chinas.
Implicaciones para el crecimiento y el tipo de cambio
El miembro que votó por mantener la tasa sin cambios planteó una visión intermedia: reconoció que algunos componentes de demanda influyen en los precios, pero consideró que la inercia inflacionaria y los choques externos siguen siendo predominantes. Este director señaló que un nuevo endurecimiento podría mantener el tipo de cambio apreciado, debilitando la competitividad de sectores productivos nacionales.
Los datos de actividad económica muestran un PIB que creció 2,2% en el primer trimestre de 2026, ligeramente por encima del trimestre anterior. El desempleo se mantiene en 8,1% a nivel nacional, mientras los salarios continúan al alza. Estos indicadores sugieren que la economía podría absorber un ajuste monetario más fuerte sin deterioro inmediato del mercado laboral, aunque persisten riesgos externos relacionados con el conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre combustibles y fertilizantes.
La prima de riesgo país ha disminuido en los últimos meses, lo que favoreció la apreciación del peso y abarató algunas importaciones. Sin embargo, este mismo movimiento ha impulsado un crecimiento de las importaciones superior al 10% en lo corrido del año hasta abril, ampliando el déficit comercial. La Junta dejó abierta la posibilidad de nuevos movimientos según evolucionen los datos de inflación, demanda interna y condiciones externas.
