3:10 to Yuma convirtió a Yuma en leyenda del oeste

Un tren, dos películas, una ciudad

Yuma, Arizona, volvió a quedar ligada al imaginario del western por una razón precisa: el tren de las 3:10 que da nombre a la película de 1957 dirigida por Delmer Daves. A 69 años de su estreno, la cinta sigue siendo clave para entender cómo Hollywood fijó a la ciudad como escenario de frontera, forajidos y justicia.

La historia, basada en un relato de Elmore Leonard, retrata a un ranchero endeudado que escolta al forajido Ben Wade hasta el tren que lo llevará a prisión en Yuma. El dato relevante no es solo cinematográfico: la ciudad mantiene una relación histórica con el ferrocarril, la antigua prisión territorial y el cruce del río Colorado, elementos que explican por qué su nombre resultó tan útil para el mito del Viejo Oeste.

La versión de 2007, con Russell Crowe y Christian Bale, reactivó esa memoria para nuevas audiencias, pero la original conserva peso propio: fue incorporada en 2012 al National Film Registry por su valor cultural, histórico y estético. Para los habitantes de la región fronteriza, la conexión tiene además una cercanía concreta: Yuma queda a menos de 100 kilómetros de Mexicali, y sigue siendo una referencia viva del western, no solo un decorado de cine.

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