Integrantes del colectivo Lleca Escuchando la Calle dañaron candelabros y faroles recién instalados en las estaciones Hidalgo y Bellas Artes de la Línea 2 del Metro. Los hechos ocurrieron el jueves durante una marcha que también incluyó pintas en la Secretaría de Gobernación y un intento de incendio en uno de sus accesos.
La acción se registró apenas dos días después de que la jefa de Gobierno Clara Brugada y el director del STC Adrián Rubalcava entregaran formalmente las obras de rehabilitación. Cada candelabro en Hidalgo costó 56 mil pesos y los faroles entre tres y cuatro mil pesos por unidad. Los manifestantes golpearon el mobiliario, realizaron pintas y generaron momentos de tensión con elementos de la SSC.

El bloqueo inicial sobre Eje Central derivó en el ingreso al sistema Metro, donde la infraestructura modernizada para el Mundial quedó afectada en horas. La cancelación previa de una mesa de diálogo con autoridades federales marcó el tono de la movilización, que combinó demandas sociales con daños directos a bienes públicos de reciente colocación.
Este episodio revela la fragilidad de las inversiones en espacios de alta visibilidad cuando coinciden con protestas no resueltas. La secuencia temporal —inauguración martes, vandalismo jueves— expone la falta de mecanismos de contención que eviten la destrucción de equipamiento destinado al servicio diario de miles de usuarios.
Las imágenes difundidas muestran el alcance de los destrozos en muros, infraestructura y mobiliario. La respuesta institucional se limitó al despliegue preventivo de seguridad, sin que hasta ahora se informe de detenciones o reparaciones inmediatas.
