Desde hace siete años Elena Mascareño recorre Ensenada en busca de su hijo Tomás Ariel Villa Mascareño, desaparecido a los 19 años en la presa Emilio López Zamora. La madre, residente en Nogales, Sonora, enfrenta limitaciones económicas y de salud para desplazarse, pero mantiene la exigencia de que las autoridades amplíen las acciones de localización más allá de la única jornada acuática realizada.

El operativo acuático, inicialmente planeado para dos días, se redujo a uno por compromisos de la Secretaría de Marina. Mascareño señala que esta cancelación representa un día menos de esfuerzo real en una zona donde su hijo solo ha tenido una búsqueda formal en siete años. La carpeta de investigación, según ella, requiere actualización para incluir revisiones terrestres.
El caso revela la brecha entre las solicitudes de las familias y la capacidad institucional para sostener búsquedas prolongadas. El respaldo del colectivo La Justicia es Para Todos y de Atención a Víctimas permite cubrir traslados y atención psicológica, pero el peso económico recae en la madre, quien recurre a boteo y venta de alimentos para financiar cada viaje. La recompensa de 500 mil pesos sigue vigente sin que se hayan reportado avances concretos.
