Fallo cerrado, riesgo abierto
La Suprema Corte avaló por unanimidad el Fondo de Pensiones para el Bienestar y desestimó los argumentos de la oposición: no vio confiscación, ni privación de derechos, ni fallas de control que invalidaran la reforma. En lo jurídico, el fallo cierra la disputa inmediata; en lo económico, deja intacta la incógnita de fondo sobre su viabilidad a mediano plazo.
El esquema permite trasladar cuentas inactivas de Afores de trabajadores mayores de 70 años del IMSS y 75 del ISSSTE a un fideicomiso estatal, con derecho de reclamo permanente y una reserva para devoluciones. A junio, el fondo había devuelto 5 mil 940 millones de pesos de los más de 24 mil millones transferidos.

El punto crítico no es la devolución, sino el costo futuro. En el primer semestre de 2026, el FPB solo pagó 229 millones para complementar pensiones, pero mantiene 61 mil 616 millones bajo administración. Conforme crezca la población retirada del sistema de Afores, el fondo podría necesitar aportes públicos para sostener el complemento, justo el tipo de subsidio que la reforma decía evitar.
