La editorial musical independiente estadounidense Round Hill Music presentó este lunes una demanda contra Anthropic y Suno ante un tribunal federal de California, al acusarlas de haber utilizado indebidamente cientos de canciones para entrenar sus sistemas de inteligencia artificial. El caso se suma a la creciente ofensiva legal de titulares de derechos de autor contra empresas tecnológicas que han incorporado grandes volúmenes de textos, letras y música en el desarrollo de modelos generativos.
Según la demanda contra Anthropic, la compañía habría empleado letras de al menos 500 canciones cuyos derechos pertenecen a la editorial, incluidas obras de James Brown, The Kinks y Goo Goo Dolls, para enseñar a su chatbot Claude a responder preguntas de los usuarios. Round Hill sostiene además que Suno utilizó las mismas canciones para entrenar su sistema de generación musical basado en IA, lo que, a su juicio, constituye un uso no autorizado de material protegido.

La editorial comunicó al tribunal que en ambos procesos podría añadir hasta 10,000 o más composiciones adicionales, con una reclamación de daños que podría “acercarse o incluso superar los 1,000 millones de dólares”. Esa cifra refleja tanto la escala del supuesto uso de las obras como la estrategia de presión habitual en litigios de propiedad intelectual contra desarrolladores de IA, donde el tamaño de las bibliotecas de entrenamiento es central para medir el posible alcance económico del conflicto.
Los portavoces de Anthropic y Suno no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. La ausencia de una reacción inicial deja abierta la posibilidad de que las compañías opten por una defensa centrada en el carácter transformador del entrenamiento de modelos, una línea argumental que ya ha aparecido en otros litigios del sector, aunque los tribunales aún no han fijado un criterio uniforme para estos casos.
Josh Gruss, director ejecutivo de Round Hill, afirmó en un comunicado que la editorial pretende llevar los asuntos a juicio y exigir responsabilidad a las empresas demandadas. También señaló que no aceptará un acuerdo que prive a compositores y artistas de la compensación que, según su postura, les corresponde por derecho. Su declaración coloca el caso en el terreno más amplio de la disputa entre innovación tecnológica y explotación comercial de catálogos musicales bajo licencias tradicionales.
Las demandas se insertan en un frente judicial cada vez más amplio. Titulares de derechos de autor, entre ellos autores y medios de comunicación, han abierto decenas de casos contra gigantes tecnológicos como OpenAI, Microsoft y Meta Platforms por el uso de obras protegidas en el entrenamiento de sistemas de IA. La presión legal ha obligado a las empresas del sector a responder con acuerdos, defensas públicas y, en algunos casos, cambios en sus políticas de recopilación de datos.
Anthropic, respaldada por Amazon, fue la primera gran empresa de IA en cerrar un acuerdo relevante en uno de estos litigios, al comprometerse el año pasado a pagar 1,500 millones de dólares a un grupo de autores para resolver una demanda colectiva. Aun así, la compañía sigue enfrentando demandas separadas presentadas por Universal Music Group, BMG Rights Management y otras entidades por el presunto uso indebido de miles de letras para entrenar su tecnología.
Suno tampoco está fuera de ese foco. La firma afronta demandas independientes de UMG y Sony Music por el entrenamiento de su sistema de IA musical, un campo especialmente sensible porque su producto depende directamente de la generación de contenido sonoro. En ese contexto, el caso de Round Hill refuerza una tendencia: la industria ya no discute solo si la IA puede entrenarse con material protegido, sino también qué compensación corresponde cuando ese entrenamiento se apoya en catálogos comerciales completos y no en fragmentos aislados.
Con información de Reuters
