Peso gana por distensión EE.UU.-Irán

La apreciación inicial del peso mexicano este lunes, que alcanzó el 0.14% y situó el tipo de cambio en torno a 17.48 pesos por dólar, no representa un movimiento aislado. Su origen se remonta directamente a la rápida sucesión de eventos geopolíticos entre Estados Unidos e Irán durante el fin de semana previo. Tras los ataques estadounidenses a instalaciones militares iraníes en respuesta a incidentes en el estrecho de Ormuz, la posterior suspensión de hostilidades y el anuncio de conversaciones técnicas en Doha generaron una disminución inmediata de la aversión al riesgo global.

Este patrón replica situaciones anteriores. En enero de 2020, tras el asesinato del general Soleimani, el peso mexicano experimentó una depreciación superior al 2% en una sola jornada antes de recuperarse parcialmente cuando las tensiones se enfriaron. La diferencia actual radica en la velocidad de la desescalada: en menos de 48 horas se pasó de ataques a anuncios de reuniones bilaterales, lo que redujo la prima de riesgo en los mercados emergentes de forma más acelerada que en episodios previos.

El retroceso del dólar índice en 0.04% actuó como catalizador adicional. Monedas como el rublo ruso y el shekel israelí registraron avances superiores al 0.8%, evidenciando que el alivio no se limitó al peso. Sin embargo, la posición del peso mexicano resulta particularmente sensible porque México mantiene un superávit comercial con Estados Unidos y depende en gran medida de flujos de capital de cartera. Una reducción sostenida de la aversión al riesgo tiende a favorecer el carry trade hacia economías con tasas de interés relativamente altas, como la mexicana.

Calendario económico y expectativas de la Fed

La ausencia de datos relevantes al inicio de la semana no impide que los operadores anticipen un flujo constante de información a partir del martes. La publicación del índice Case-Shiller de precios de vivienda, la confianza del consumidor del Conference Board y las vacantes laborales JOLTS conforman un conjunto que podría modificar las probabilidades implícitas de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal antes de fin de año. El mercado actualmente descuenta un alza de 25 puntos base, pero un dato de empleo más débil de lo esperado el jueves podría revertir esa expectativa.

En el caso de México, la publicación de la situación de las finanzas públicas el martes y las remesas el miércoles ofrecen señales sobre la capacidad de gasto del gobierno y el soporte externo al consumo. Las remesas, que en 2025 superaron los 65 mil millones de dólares, representan cerca del 4% del PIB y actúan como estabilizador del tipo de cambio en periodos de volatilidad. Una desaceleración en estos flujos, combinada con revisiones al T-MEC, podría amplificar la sensibilidad del peso ante cualquier sorpresa negativa en el empleo estadounidense.

Revisión del T-MEC y riesgo estructural

El inicio formal de la revisión trilateral del T-MEC el 1 de julio introduce un factor de incertidumbre de mayor duración. Aunque las conversaciones bilaterales previas ya habían señalado la intención de Estados Unidos de introducir modificaciones, el establecimiento de mesas de trabajo a partir de esa fecha eleva la probabilidad de que el debate se traslade a los mercados. Históricamente, cada renegociación del tratado ha generado episodios de volatilidad cambiaria superiores al 3% en periodos de tres semanas. El sector automotriz mexicano, que representa más del 25% de las exportaciones a Estados Unidos, sería el más expuesto a cualquier endurecimiento de reglas de origen o requisitos laborales.

La liquidez reducida del mercado cambiario hacia el cierre de semana, provocada por el feriado estadounidense del 4 de julio, añade un elemento técnico que podría magnificar movimientos en ambas direcciones. Con los mercados de futuros cerrando a las 10:00 horas el viernes, cualquier flujo de última hora relacionado con la revisión del tratado o con comentarios de Christine Lagarde en el foro de Sintra podría encontrar menor contraparte, incrementando la amplitud diaria del tipo de cambio.

Impacto en materias primas y mercados emergentes

El repunte del WTI por encima de 70 dólares por barril tras nueve sesiones de pérdidas refleja la corrección técnica típica después de una caída acumulada del 22%. Sin embargo, la persistencia de este nivel depende de que la distensión geopolítica se mantenga. Una reanudación de tensiones en Ormuz elevaría nuevamente la prima de riesgo y presionaría al alza los costos de importación energética para México, que sigue siendo importador neto de productos refinados pese a ser exportador de crudo.

La caída simultánea del oro y la plata, ambos por encima del 1%, confirma que el mercado está descontando menor necesidad de activos refugio. Esta dinámica favorece temporalmente a las divisas de economías emergentes con fundamentos relativamente estables, pero también reduce el atractivo de los metales como cobertura inflacionaria en un contexto donde las expectativas de recortes de la Fed podrían fortalecerse. Para México, la combinación de un peso más fuerte y menores precios de materias primas podría moderar la inflación importada, aunque al mismo tiempo presionar los ingresos fiscales provenientes de Pemex.

Perspectivas de mediano plazo

El rango proyectado de 17.42-17.58 pesos por dólar para la sesión refleja un equilibrio frágil entre el alivio geopolítico y los riesgos institucionales pendientes. Si las conversaciones en Doha avanzan sin contratiempos y los datos de empleo estadounidense resultan mixtos, el peso podría mantener su sesgo apreciatorio durante las próximas semanas. No obstante, cualquier señal de endurecimiento en la postura de Estados Unidos respecto al T-MEC o un dato de inflación más alto de lo esperado en julio revertiría rápidamente esa tendencia.

En términos más amplios, el episodio actual ilustra cómo los mercados emergentes continúan expuestos a choques geopolíticos de origen extrarregional. La capacidad de México para absorber estos choques dependerá tanto de la solidez de sus reservas internacionales como de la credibilidad de su política fiscal en un año de revisión comercial. La próxima quincena será decisiva para determinar si la apreciación observada representa el inicio de una tendencia o simplemente un rebote temporal dentro de un rango más amplio de volatilidad.

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