Oficinas flexibles ganan terreno en CDMX

Las oficinas flexibles y acondicionadas ya representan 50% de la oferta institucional de oficinas en la Ciudad de México, una señal de cómo el mercado corporativo está ajustando su oferta a empresas que priorizan velocidad de instalación, menor inversión inicial y contratos menos rígidos. La tendencia, de acuerdo con IWG, confirma que la demanda dejó de centrarse únicamente en el precio por metro cuadrado y ahora pondera con más fuerza la capacidad de ocupar un espacio listo para operar.

En ese cambio de prioridades influye una lección que dejó la pandemia: las compañías siguen requiriendo presencia física, pero buscan evitar compromisos de largo plazo que limiten su capacidad de adaptación. “No estamos viendo que las empresas quieran menos oficina; estamos viendo que ya no quieren comprometerse con la oficina a largo plazo”, afirmó Vianey Macías, líder de Investigación de Mercados en Spot2.mx. Según la especialista, hoy ningún director financiero quiere firmar diez años de renta fija en un entorno todavía volátil.

La urgencia desplazó al costo como primera pregunta

El Reporte de Oficinas del segundo trimestre de 2026 elaborado por Spot2.mx e IWG da cuenta de ese viraje: 48.5% de las visitas solicitadas a oficinas en la capital pide de forma explícita espacios acondicionados o amueblados. La cifra es relevante porque muestra que casi la mitad de la demanda activa ya no parte de un piso vacío, sino de un inmueble que permita iniciar operaciones de manera inmediata, reducir tiempos de habilitación y acortar la exposición financiera asociada a mudanzas y adecuaciones.

Ese comportamiento ha cambiado también la conversación interna de las empresas. Antes de decidir ubicación, la pregunta central ya no es solo cuánto cuesta una oficina, sino qué tan rápido puede entrar en operación. En un mercado donde la reconfiguración de equipos, los esquemas híbridos y la presión por controlar gastos siguen presentes, la flexibilidad del contrato y la disponibilidad de mobiliario se volvieron atributos de primera línea para corporativos, startups y firmas de servicios especializados.

Dos lógicas de ciudad

IWG distingue en la Ciudad de México dos grandes tipos de ubicación. Por un lado están los corredores corporativos tradicionales, como Reforma, Insurgentes Sur y Polanco, donde se concentran las operaciones institucionales de mayor escala. Por el otro aparecen zonas de estilo de vida como Roma, Condesa y Del Valle, que atraen a empresas más pequeñas, agencias creativas y células de innovación tecnológica. No compiten exactamente por el mismo usuario ni bajo las mismas reglas.

Edith Zarinana, directora de Operaciones de IWG, señaló que Reforma, con 9% de vacancia, y Del Valle, con 17%, no deben leerse como mercados equivalentes con distinto precio, sino como espacios con decisiones estratégicas distintas. En uno, el valor está en la cercanía a la mesa de decisión y la imagen corporativa; en el otro, en la rapidez de instalación y la posibilidad de negociar con mayor margen. Esa diferencia explica por qué comparar únicamente rentas puede llevar a diagnósticos erróneos sobre la salud real del mercado.

La expansión de oficinas flexibles no implica una caída automática del interés por espacios corporativos, sino una redistribución de la demanda entre productos inmobiliarios con propuestas distintas. En la práctica, el mercado empieza a premiar edificios capaces de ofrecer menos fricción en la entrada, contratos más cortos y mejores condiciones operativas desde el día uno. Para los desarrolladores y propietarios, eso obliga a invertir no solo en ubicación, sino en equipamiento, administración y capacidad de respuesta.

La lectura de fondo es que la oficina no desaparece, pero sí cambia la forma en que las compañías la compran. En una ciudad donde conviven corredores tradicionales con zonas emergentes, la ventaja competitiva ya no depende solo de la dirección del inmueble. También pesa la velocidad para ocuparlo, la calidad del acondicionamiento y el grado de flexibilidad que el arrendador esté dispuesto a conceder. Ese ajuste está redefiniendo la oferta institucional de la capital y, al menos por ahora, parece haber llegado para quedarse.

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