Sentarse erguido puede influir, de forma moderada, en el ánimo y en la manera de evaluar riesgos bajo incertidumbre. Una investigación de la Universidad McGill, publicada en el British Journal of Psychology, observó que las personas con la espalda recta reportaron emociones más positivas y tomaron riesgos de manera más estratégica que quienes permanecieron inclinados hacia adelante.

Un cambio físico, sin sugestión
El valor del experimento está en su diseño: los investigadores no ordenaron a los voluntarios sentarse de cierta forma. Ajustaron la altura de los soportes de las tabletas y dejaron que esa modificación indujera, sin advertirlo, una postura recta o encorvada. Así redujeron el riesgo de que los participantes adaptaran sus respuestas a lo que creían que se esperaba de ellos.
La toma de decisiones se midió con un juego virtual de globos: cada inflado ofrecía una recompensa mayor, pero también aumentaba la posibilidad de perderlo todo. El grupo erguido obtuvo mejores resultados sin mostrar una conducta temeraria. La diferencia sugiere que la postura no impulsa simplemente a arriesgar más, sino que podría favorecer una evaluación más equilibrada entre oportunidad y pérdida.
Ergonomía con límites claros
Quienes mantuvieron una postura recta también expresaron más orgullo, mientras que la postura encorvada se asoció con mayor autoconcentración y temor ante desafíos. Estudios previos de la Universidad Estatal de Ohio han vinculado la posición erguida con una mayor confianza en los propios pensamientos, una conexión plausible entre señales corporales y procesamiento emocional.
El hallazgo refuerza la relevancia de monitores, sillas y escritorios bien ajustados en oficinas, aulas y hogares. Sin embargo, los autores advierten que el efecto es limitado: mejorar la ergonomía puede apoyar el bienestar cotidiano y la productividad, pero no sustituye atención médica ni tratamiento psicológico cuando existe un problema de salud mental.
