Londres, 26 jun (EFE). La Bolsa de Londres cerró este viernes con una caída del 0,21 %, influida principalmente por el retroceso de las acciones tecnológicas en Estados Unidos y por el anuncio de Apple sobre el aumento de precios en varios de sus productos. El FTSE 100 perdió 21,87 puntos y terminó en 10.508,02 unidades, mientras que el FTSE 250 registró una leve baja del 0,06 % hasta los 23.147,19 puntos.
La jornada estuvo marcada por la apertura negativa de Wall Street, donde el Dow Jones descendió desde el primer minuto. Los inversores reaccionaron con cautela ante la decisión de OpenAI de posponer su salida a bolsa, motivada por el posible aumento de los costes asociados a la infraestructura de inteligencia artificial. Esta incertidumbre se sumó al mal desempeño de Apple, que el jueves sufrió su mayor descenso desde abril de 2025 tras comunicar un incremento de precios en una amplia gama de dispositivos debido a la escasez de chips de memoria y almacenamiento.
Contexto de la sesión y comportamiento sectorial
El descenso del FTSE 100 se produjo en un ambiente de menor apetito por el riesgo. Las empresas más afectadas fueron Croda International, que perdió un 4,88 %, Whitbread, con una caída del 2,85 %, y Airtel Africa, que retrocedió un 2,57 %. En el extremo contrario, Endeavour Mining avanzó un 2,91 %, Coca-Cola HBC subió un 2,73 % y The Sage Group ganó un 2,69 %. Estos movimientos reflejan una rotación selectiva hacia valores defensivos y mineros, mientras que los títulos ligados al consumo y la tecnología sufrieron mayor presión.

El mercado londinense logró mantenerse por encima de los 10.500 puntos, aunque sigue por debajo de los niveles alcanzados antes del inicio del conflicto en Oriente Medio a finales de febrero, cuando rozó los 11.000 puntos. Esta distancia indica que persisten factores geopolíticos que limitan el repunte sostenido de las valoraciones.
Repercusiones de las decisiones de Apple y OpenAI
El anuncio de Apple sobre el encarecimiento de sus productos introduce un nuevo elemento de presión sobre los márgenes de los fabricantes y sobre la demanda final. La escasez de componentes de memoria y almacenamiento no es un fenómeno aislado y afecta a toda la cadena de suministro de semiconductores. Los inversores interpretaron esta medida como una señal de que los costes estructurales de la inteligencia artificial y la computación avanzada siguen en aumento, lo que reduce la visibilidad sobre los resultados futuros de las grandes tecnológicas.
La postergación de la salida a bolsa de OpenAI añade otra capa de complejidad. El retraso se atribuye al temor de que los elevados gastos en centros de datos y energía erosionen la rentabilidad esperada. Esta situación genera un efecto dominó sobre otras empresas del sector que dependen de la misma infraestructura, desde proveedores de chips hasta compañías de software especializado.
Perspectivas para los próximos días
El comportamiento de la Bolsa de Londres en las próximas sesiones dependerá en gran medida de la evolución de los datos macroeconómicos estadounidenses y de cualquier nueva información sobre la disponibilidad de chips. Los analistas destacan que el FTSE 100 mantiene una composición más defensiva que otros índices europeos, lo que podría limitar las pérdidas en caso de que la aversión al riesgo se intensifique. Al mismo tiempo, la sensibilidad a los movimientos de Wall Street sigue siendo elevada, especialmente en los valores tecnológicos y de crecimiento que cotizan en ambos mercados.
La combinación de tensiones geopolíticas persistentes, costes crecientes en la cadena de suministro tecnológico y expectativas de beneficios más moderadas configura un escenario de volatilidad moderada para el corto plazo. Los inversores parecen adoptar una postura de espera, priorizando la liquidez y la selección cuidadosa de valores con balances sólidos y menor exposición a disrupciones en el suministro de componentes críticos.
