Inflación en julio

La inflación en Colombia habría vuelto a mostrar presión en julio de 2026, en un rango de proyecciones que va del 0,25% al 0,42% mensual y del 6,14% al 6,30% anual, a la espera del dato oficial que el Dane publicará el 10 de agosto. El punto de partida sigue siendo junio, cuando la variación anual se ubicó en 6,14%. Más que una divergencia de fondo, las estimaciones dejan ver una economía donde las presiones persisten, aunque con distintos grados de intensidad según el rubro que cada entidad considera más determinante.

Entre los analistas consultados, la mediana apunta a un alza mensual de 0,35%, por encima del 0,28% observado en julio de 2025 y del 0,39% registrado en junio. Corficolombiana prevé estabilidad anual en 6,14%, con un avance mensual de 0,27%. Bancolombia, en cambio, proyecta una aceleración de 16 puntos básicos hasta 6,30%, lo que llevaría la inflación a encadenar cinco meses consecutivos al alza y a ubicarse en su nivel más alto desde agosto de 2024. El Banco de la República, por su parte, y la Encuesta Mensual de Expectativas Económicas recogida entre analistas también muestran un mercado que no descarta un julio más caliente de lo previsto inicialmente.

Regulados y servicios sostienen la presión

Para Corficolombiana, el impulso principal vendría de los regulados, seguido por servicios y bienes. La firma calcula un aumento mensual de 0,51% en regulados, después de una caída de 0,10% un año antes, empujado por las tarifas de electricidad y gas. Con ese movimiento, la inflación anual de ese grupo subiría de 5,91% a 6,55% y completaría cinco meses seguidos de aceleración. En servicios, la proyección es de 0,37% mensual, con arriendos y ajustes indexados al salario mínimo, como comidas fuera del hogar, cuotas de administración y servicio doméstico. Ese comportamiento llevaría la inflación anual del rubro a 7,1%, su nivel más alto desde noviembre de 2024.

En bienes, la estimación de 0,13% mensual refleja aumentos en productos farmacéuticos, artículos de limpieza y bebidas alcohólicas, aunque la apreciación acumulada del peso seguiría conteniendo precios de vehículos, electrodomésticos y celulares. Con ello, la inflación anual de bienes subiría a 3,34%, el único componente aún dentro del rango meta del Banco de la República. Bancolombia dibuja una foto similar, pero con más presión en el dato total: prevé 0,76% en alimentos, impulsado por procesados; 0,30% en bienes; 0,43% en regulados; y 0,24% en servicios, que aun así desacelerarían a 6,97% anual.

El salario mínimo sigue pasando factura

El comportamiento de los alimentos y la indexación sobre servicios muestran que el último aumento del salario mínimo de 2026, de 23,7%, sigue filtrándose a la estructura de precios. Esa transmisión no opera de manera uniforme, pero sí amplifica costos en rubros de consumo frecuente y contratos ajustados por referencia salarial. Bancolombia advierte que la inflación básica, sin alimentos, sería de 0,30% mensual y 6,16% anual, mientras que la medida sin alimentos ni regulados quedaría en 0,26% mensual y 6,07% anual, su mayor nivel desde junio de 2024.

La discusión ya no se limita al cierre de julio. En su Informe de Política Monetaria de agosto de 2026, el Banco de la República elevó su proyección de inflación para finales de año de 6,4% a 6,9% y espera 4,3% para 2027. El Emisor ve riesgos en alimentos afectados por inundaciones, bloqueos y mayores costos internacionales de transporte e insumos agrícolas; en un posible episodio fuerte de El Niño; y en nuevas presiones sobre combustibles, especialmente gasolina. También reconoce que la desaceleración de los servicios y la apreciación del peso ayudaron a contener el indicador, pero no lo suficiente para compensar el aumento de combustibles.

Un panorama todavía lejos de la meta

La lectura del banco central es que la inflación sigue más persistente de lo deseado y que la demanda interna continúa por encima de la capacidad productiva. A eso se suma un mercado laboral sólido y expectativas de inflación todavía elevadas. En ese contexto, el emisor mejoró su estimación de crecimiento económico para 2026, de 2,4% a 2,5%, pero recortó la de 2027 de 2,1% a 1,9%. Leonardo Villar señaló que el equipo técnico revisó su pronóstico de inflación para 2026 a cerca de 6,9%, una corrección coherente con una trayectoria monetaria más exigente.

La tasa de interés ya subió 275 puntos básicos entre enero y junio. En julio se mantuvo en 12%, aunque el Banco de la República dejó abierta la puerta a nuevos ajustes según evolucionen los indicadores. Bancolombia incluso considera posible que la Junta llegue a 12,75% antes de cerrar 2026. Las expectativas de mercado refuerzan esa tensión: la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo ubicó la inflación esperada para diciembre de 2026 en 6,71%, frente a 6,54% en junio, y el sondeo entre 19 analistas elevó la previsión de cierre de este año a 6,66% y la de 2027 a 5%. El mensaje que dejan las cifras es claro: el problema ya no es solo la inflación de julio, sino la distancia persistente entre las proyecciones del mercado y la meta del banco central.

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