La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció que mantendrá su estrategia de priorizar el mercado interno de valores gubernamentales durante el tercer trimestre de 2026. Esta decisión forma parte del Programa de Subastas de Valores Gubernamentales publicado recientemente y busca atender las necesidades de financiamiento del sector público en condiciones favorables, al tiempo que se preserva una trayectoria sostenible de la deuda.

El enfoque en el mercado local responde a un entorno global caracterizado por episodios de volatilidad e incertidumbre. Al concentrar la colocación de instrumentos en pesos, la dependencia encabezada por Édgar Amador Zamora reduce la exposición al riesgo cambiario y contribuye a estabilizar las condiciones de financiamiento. Esta política no es nueva, pero cobra relevancia ante la desaceleración observada en los ingresos públicos y el crecimiento moderado de la actividad económica medido por el IGAE.
Principios que guían el manejo de pasivos
La SHCP detalló varios principios rectores para la administración de la deuda. Entre ellos destaca la preservación del buen funcionamiento del mercado secundario de bonos locales, la promoción de una gestión eficiente del portafolio de pasivos y el impulso al desarrollo de instrumentos sustentables. Además, se busca consolidar referencias líquidas a lo largo de la curva de rendimientos y gestionar de forma integral los riesgos asociados a tasas de interés, tipo de cambio, vencimientos y liquidez.
Estas directrices permiten suavizar los perfiles de amortización mediante operaciones de manejo de pasivos. Al evitar concentraciones excesivas de vencimientos en periodos específicos, el gobierno reduce la presión sobre las subastas futuras y mantiene márgenes de maniobra ante posibles choques externos. La estrategia también busca fortalecer la resiliencia de las finanzas públicas sin recurrir de manera significativa a fuentes externas de financiamiento.
Evolución reciente del saldo de deuda
Datos oficiales revelan que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) alcanzó 18.6 billones de pesos en abril de 2026. Este monto representa un incremento anual del 2 %, contrastando con la caída de 2.2 % registrada en los ingresos públicos durante el mismo periodo. El SHRFSP se ubica en 50 % del PIB, nivel que las autoridades consideran compatible con la preservación del grado de inversión.
De ese total, 77.9 % corresponde a deuda contratada en moneda nacional. La alta proporción de pasivos en pesos constituye un amortiguador frente a fluctuaciones del tipo de cambio y diferencia a México de otros países emergentes con mayor exposición a moneda extranjera. No obstante, el crecimiento de la deuda, aunque moderado, ocurre en un contexto de expansión económica anual de apenas 2.2 %, lo que invita a monitorear la relación deuda-producto en los próximos trimestres.
Implicaciones para la estabilidad macroeconómica
La decisión de seguir privilegiando el mercado doméstico tiene efectos directos sobre la liquidez del sistema financiero mexicano. Al canalizar la demanda de inversionistas institucionales locales hacia bonos gubernamentales, se sostiene la profundidad del mercado y se facilita la formación ordenada de precios. Esta dinámica también contribuye a mantener tasas de interés relativamente estables, siempre que las expectativas de inflación permanezcan ancladas.
Al mismo tiempo, la SHCP ha señalado que dará seguimiento continuo a la evolución de los mercados financieros y utilizará, de ser necesario, los instrumentos disponibles para preservar condiciones ordenadas de financiamiento. Esta flexibilidad operativa resulta clave en un año en que la incertidumbre global podría intensificarse por factores geopolíticos o cambios en la política monetaria de las principales economías.
En balance, la estrategia anunciada refuerza el compromiso de mantener una política fiscal prudente. El énfasis en el mercado local, combinado con una deuda predominantemente en pesos y un nivel de endeudamiento contenido respecto al PIB, ofrece un margen razonable para absorber eventuales perturbaciones sin comprometer la solvencia soberana. El seguimiento cercano de los indicadores fiscales y la capacidad de ajustar el calendario de subastas serán determinantes para que esta trayectoria se mantenga en los meses siguientes.
