Los servicios periciales y médicos forenses de México cerraron 2025 con 10,770 cadáveres almacenados en anfiteatros, aunque durante el año recibieron 97,920 cuerpos, 2.1% menos que en 2024. El dato confirma que la presión sobre el sistema no depende sólo de los ingresos: la identificación, la entrega y las decisiones ministeriales siguen siendo cuellos de botella.

Rezago físico y pericial
Veracruz concentró el mayor número de cuerpos bajo resguardo, con 2,552, seguido de Jalisco, con 1,190, y Quintana Roo, con 1,132. A ello se suman 9,115 segmentos, 1,158 fragmentos y 813 restos humanos no identificados. Aunque 92.8% de los 90,445 cadáveres identificados que egresaron fueron entregados a familiares, casi la mitad de los no identificados permaneció almacenada.
La carga también se refleja en los expedientes: quedaron pendientes 289,958 solicitudes de intervención pericial, casi todas en fiscalías estatales. Guerrero, Estado de México, Morelos, Zacatecas, Jalisco y Sinaloa acumularon los mayores rezagos. La reducción frente a 2024 es relevante, pero el volumen pendiente revela una capacidad institucional todavía insuficiente para atender investigaciones y procesos de identificación con oportunidad.
El sistema ejerció 7,106 millones de pesos en 2025, de los cuales 73.2% correspondió a unidades estatales. El aumento de recursos no garantiza por sí mismo resultados: la disparidad entre entidades y la persistencia de cuerpos y dictámenes pendientes apuntan a un problema de gestión, personal especializado e infraestructura, no únicamente de presupuesto.
