Los precios del oro se mantuvieron estables el martes tras tocar un máximo de más de tres meses, después de que el avance perdiera fuerza cerca de la barrera psicológica de 4,700 dólares por onza y antes de la publicación esta semana del dato de inflación preferido por la Reserva Federal de Estados Unidos.
El oro al contado bajó 0.1% a 4,647.03 dólares por onza, luego de marcar su nivel más alto desde el 14 de mayo. Los futuros del oro estadounidense cerraron con una caída de 0.1% a 4,694.50 dólares.

“Creo que se trata simplemente de una caída en el impulso. En todo caso, probablemente se pueda atribuir a que el oro se haya movido hacia un fuerte nivel de resistencia en torno a los 4,700 dólares”, dijo Bart Melek, director global de Estrategia de Materias Primas de TD Securities.
El precio llegó a 4,696.18 dólares la onza a primera hora del día, mientras los inversionistas seguían evaluando la reciente decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de duplicar el tamaño de las operaciones de recompra de bonos y pagarés a largo plazo para respaldar la liquidez. Esa medida llevó al dólar a su nivel más bajo en más de tres meses la semana pasada.
Los mercados están ahora centrados en el informe de inflación de gastos de consumo personal (PCE) de julio en Estados Unidos y en las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole del viernes, en busca de más señales sobre la política monetaria. Aunque la Fed sigue de cerca el PCE para su objetivo de inflación de 2%, las débiles cifras de inflación de productores y consumidores de este mes redujeron las probabilidades de subidas inminentes de tasas.
Según la herramienta CME FedWatch, los operadores prevén una probabilidad de 38% de una subida de tasas en septiembre. El oro pierde atractivo en un entorno de tasas altas, ya que no genera intereses.
En otros metales preciosos, la plata al contado cayó 0.1% a 68.86 dólares por onza, el platino bajó 1.2% a 1,854.47 dólares y el paladio descendió 1.8% a 1,332.43 dólares.
En el mercado del cobre, la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles a las importaciones podría empujar los precios a máximos históricos, según analistas, pese a que no existe una escasez mundial del metal. El cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres subió hasta 14,343 dólares por tonelada métrica, muy cerca del récord de 14,527.50 dólares, tras las órdenes de retirar 65,400 toneladas de los almacenes de la LME en los últimos días.
Los analistas señalan que el repunte responde más a una menor disponibilidad de cobre fuera de Estados Unidos que a un déficit global, en un metal clave para las redes eléctricas y los vehículos eléctricos.
