Ejército mexicano evalúa fusil de calibre intermedio

CIUDAD DE MÉXICO.- El Ejército mexicano analiza la posible incorporación de un nuevo fusil de calibre intermedio para sus fuerzas especiales, en un proyecto que todavía se encuentra en fase de evaluación y que no contempla, por ahora, una decisión definitiva sobre el modelo o la munición que serían adoptados. La iniciativa busca ampliar las capacidades de las unidades de élite mediante un sistema que combine alcance, precisión, poder de penetración y facilidad de transporte.

La información, publicada por Milenio Noticias con base en fuentes militares consultadas, señala que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) estudia distintas alternativas para complementar el armamento actualmente disponible. La eventual adquisición dependerá de los requerimientos operativos de las fuerzas especiales, de las pruebas técnicas y de la compatibilidad con los sistemas logísticos y de entrenamiento que ya utiliza la institución.

Una alternativa entre los calibres actuales

Las fuerzas especiales mexicanas emplean actualmente armas destinadas a funciones diferentes. Entre ellas se encuentran el fusil Barrett calibre .50, utilizado para objetivos que requieren elevada potencia y alcance, así como los sistemas M110 y Accuracy AX308, ambos de calibre 7.62 milímetros. La propuesta en análisis pretende cubrir un espacio intermedio entre estas plataformas y los fusiles convencionales de menor calibre.

El interés por un calibre intermedio responde a una necesidad operativa concreta: disponer de mayor alcance y energía que los cartuchos tradicionales de 5.56 milímetros, sin asumir necesariamente el peso, el retroceso y las exigencias de transporte asociados con armas de mayor potencia. Para unidades que operan en terrenos urbanos, rurales o de difícil acceso, el equilibrio entre precisión, movilidad y capacidad de penetración puede ser tan relevante como el alcance máximo del arma.

Sin embargo, la elección de un nuevo sistema no depende únicamente del rendimiento balístico. También deben evaluarse el peso total del fusil, la disponibilidad de municiones, la facilidad de mantenimiento, la capacitación del personal, la interoperabilidad con otros equipos y el costo de sostener el sistema durante su vida útil. Estos factores pueden determinar la conveniencia de una plataforma incluso cuando sus prestaciones técnicas sean superiores sobre el papel.

El antecedente de la munición 6.8 milímetros

Una de las opciones que podría ser considerada es el calibre 6.8 milímetros. El antecedente más visible se remonta a 2023, cuando la Sedena reportó una licitación para adquirir miles de cartuchos, incluidos 5 mil de ese calibre. La compra no confirmó una decisión de adopción permanente, pero mostró que la institución había contemplado al menos la posibilidad de evaluar municiones distintas de las empleadas de manera habitual.

La existencia de esa adquisición debe interpretarse con cautela. La compra de un lote de prueba o de evaluación no equivale a la selección de un sistema completo, ya que las fuerzas armadas suelen requerir ensayos comparativos antes de definir una incorporación. En este caso, todavía no se ha informado oficialmente si los cartuchos fueron destinados a pruebas específicas, a actividades de entrenamiento o a algún programa de evaluación con características más amplias.

La referencia del programa estadounidense

El análisis mexicano coincide temporalmente con la modernización emprendida por el Ejército de Estados Unidos a través del programa Next Generation Squad Weapon (NGSW), desarrollado desde 2022. La iniciativa estadounidense contempla el fusil M7 y el fusil automático M250, ambos fabricados por SIG Sauer y diseñados para utilizar munición de 6.8 milímetros.

El M7 fue concebido para sustituir gradualmente a la carabina M4A1 en unidades de combate cercano, mientras que el M250 está destinado a reemplazar a la ametralladora ligera M249. En 2025, ambos sistemas recibieron la clasificación oficial de tipo por parte del Ejército estadounidense y comenzaron a incorporarse a unidades de esa fuerza.

El programa NGSW no se limita al desarrollo de dos armas. También incluye una nueva familia de municiones y sistemas de control de fuego con miras de magnificación variable, telémetro láser y calculadora balística. La munición 6.8×51 milímetros utiliza una vaina híbrida, con base de acero y cuerpo de latón, diseñada para soportar presiones superiores y mejorar el rendimiento del cartucho.

Estas características buscan aumentar el alcance, la precisión y la capacidad de impacto frente a los sistemas anteriores de 5.56 y 7.62 milímetros. No obstante, el desempeño superior implica posibles costos adicionales en peso, mantenimiento, entrenamiento y abastecimiento. Esa relación entre capacidad y sostenibilidad será un elemento central para cualquier país que estudie una solución similar.

México no ha confirmado una adopción

La posible consideración del calibre 6.8 milímetros no significa que México vaya a adoptar el sistema estadounidense completo. La Sedena podría analizar otras plataformas, mantener una combinación de calibres o descartar la opción si las pruebas no cumplen con sus necesidades. La decisión tendría que responder a las condiciones específicas de las operaciones mexicanas y a la estructura logística de la Defensa.

La modernización también tendría que integrarse con el armamento existente. Una transición amplia puede exigir nuevos cargadores, repuestos, equipos de mantenimiento, simuladores, procedimientos de seguridad y programas de instrucción. Por ello, el cambio de calibre suele ser una decisión institucional de largo alcance y no únicamente una compra de armamento.

Un proyecto vinculado con operaciones de alto impacto

Las fuerzas especiales mexicanas participan en operaciones contra organizaciones criminales y en ejercicios orientados a preparar a sus elementos para escenarios de alta complejidad. Entre los antecedentes citados se encuentra el operativo realizado en Tapalpa, Jalisco, contra Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho y señalado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Más recientemente, el Ejército realizó el Ejercicio Militar de Aplicación Ollamani como parte de la preparación relacionada con la Copa Mundial de 2026. Las actividades incluyeron escenarios simulados para responder a posibles actos de terrorismo y otras situaciones de emergencia. Estos ejercicios reflejan la variedad de misiones que deben considerar las unidades especiales, aunque no permiten concluir por sí solos qué tipo de arma será seleccionada.

Hasta ahora, la Secretaría de la Defensa Nacional no ha confirmado oficialmente la adquisición ni la selección de un nuevo fusil de calibre intermedio. Las fuentes consultadas indicaron que el proyecto continúa en evaluación y que una eventual incorporación al adiestramiento podría plantearse en el mediano o largo plazo. Mientras tanto, la dependencia sostiene que cuenta con armas y calibres acordes con sus necesidades operativas y con capacidades comparables a las de otros ejércitos.

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