Marcelo Ebrard usó el gas natural como ejemplo para defender que la sobrecapacidad no puede leerse solo como una distorsión comercial. México importó en 2025 gas estadounidense por 6,500 millones de dólares y se mantuvo como su principal destino externo, una relación que muestra dependencia, pero también ventaja de precio para ambos lados.

El secretario de Economía respondió así a la investigación de Washington bajo la Sección 301 sobre exceso de capacidad en 16 socios comerciales, incluido México. Su argumento es político y comercial: si Estados Unidos vende más barato, el problema no es la capacidad excedente del proveedor, sino el precio final y la necesidad mexicana de insumos competitivos.
La discusión ocurre mientras ambos gobiernos preparan la próxima revisión del T-MEC y la ronda de negociaciones de septiembre en Washington. Ebrard admitió que la seguridad económica ya domina la agenda estadounidense, pero insistió en que México debe sostener sus reclamos arancelarios por acero, aluminio y vehículos, donde ve efectos contrarios a los buscados por Washington.
