Deutsche Bank alerta sobre el impacto económico de la polarización antes de las elecciones en Sajonia-Anhalt

El consejero delegado de Deutsche Bank, Christian Sewing, advirtió este miércoles de que el avance del populismo y el aislacionismo puede afectar a la competitividad, la inversión y la percepción internacional de Alemania. Sus declaraciones, realizadas durante una cumbre bancaria organizada por el diario Handelsblatt en Fráncfort, se producen pocos días antes de las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, donde los sondeos sitúan a Alternativa para Alemania (AfD) en posición de obtener un resultado decisivo.

La intervención del máximo responsable del principal banco privado alemán trasladó al ámbito político inquietudes que habitualmente se expresan en términos financieros. Sewing sostuvo que el debate previo a los comicios no puede limitarse a los mercados, la financiación y el crecimiento, porque el resultado electoral podría influir en la estabilidad institucional y en la confianza de empresas e inversores. Según afirmó, un eventual fortalecimiento de la AfD alteraría de forma significativa la imagen exterior del país, aunque no implicaría necesariamente una retirada inmediata de inversiones.

Una elección regional con alcance nacional

Las elecciones del próximo domingo en Sajonia-Anhalt adquieren relevancia más allá de este estado federado del este alemán. La AfD aspira, según los sondeos citados por EFE, a convertirse en la fuerza más votada e incluso a alcanzar una mayoría que le permita gobernar la región. Esa posibilidad se analiza como una prueba para el sistema de partidos alemán, marcado por la fragmentación parlamentaria y por las dificultades de los bloques tradicionales para conservar apoyos en varias regiones orientales.

Sewing expresó su expectativa de que la AfD no alcance esa posición de poder. El directivo señaló que distintos inversores le han trasladado su preocupación ante ese escenario y vinculó esa cautela con la necesidad de preservar un marco político previsible. Para sectores económicos dependientes del comercio exterior, de la inversión industrial y de la llegada de profesionales cualificados, la continuidad de unas reglas estables es un elemento central en las decisiones de largo plazo.

El jefe de Deutsche Bank consideró que el nacionalismo, el aislamiento y la desconfianza hacia las instituciones no ofrecen respuestas a los problemas estructurales de Alemania. Su argumento se apoya en la fuerte integración de la economía alemana en la Unión Europea: el país depende del mercado único, de las cadenas de suministro continentales y de acuerdos comerciales que facilitan la actividad de sus industrias exportadoras. Desde esa perspectiva, una agenda que cuestione la cooperación europea podría elevar la incertidumbre empresarial y dificultar la captación de capital y talento.

El debate sobre Europa y el euro

La advertencia de Sewing también remite al origen de la AfD. El partido fue fundado en 2013 con una posición euroescéptica y con el rechazo a los rescates financieros de países de la eurozona durante la crisis de deuda soberana. Aunque su perfil político se ha transformado desde entonces y ha ampliado sus temas de campaña, su relación crítica con la integración europea continúa siendo uno de los elementos observados por los mercados y por parte del empresariado alemán.

Para el consejero delegado de Deutsche Bank, una eventual salida del euro sería perjudicial para el bienestar de Alemania. La afirmación refleja la valoración de una parte relevante del sector financiero y exportador, que considera que la moneda única reduce costes de transacción y facilita los intercambios dentro de la UE. Al mismo tiempo, el debate sobre el euro sigue ligado a cuestiones que alimentan el descontento político, como el coste de la vida, la presión migratoria, la distribución de las cargas fiscales y la percepción de distancia entre las instituciones y los ciudadanos.

La situación actual difiere de la crisis financiera mundial de 2008 y de la posterior crisis de deuda europea, pero conserva algunos factores de vulnerabilidad. Sewing indicó que no aprecia por ahora una crisis manifiesta en el mercado de bonos soberanos, aunque reconoció que el aumento de los rendimientos de la deuda pública genera inquietud. Estos rendimientos han alcanzado niveles no vistos desde mediados de 2008, antes de la quiebra de Lehman Brothers, un episodio que desencadenó una crisis de alcance global.

Menor margen fiscal y presión sobre las reformas

El encarecimiento de la financiación limita el margen de los Estados para responder a nuevas crisis mediante un mayor endeudamiento. Tras 2008, varios gobiernos europeos incrementaron de forma sustancial su deuda y algunos países tuvieron que solicitar programas de rescate al perder acceso sostenible a los mercados. Ese precedente explica por qué los movimientos de los bonos vuelven a ser seguidos con atención: tipos de interés más altos encarecen el servicio de la deuda y obligan a equilibrar las necesidades de inversión con la disciplina presupuestaria.

En este contexto, Sewing defendió las reformas iniciadas por el Gobierno federal de coalición entre conservadores y socialdemócratas. Citó las inversiones en infraestructuras, el presupuesto especial destinado al Ejército alemán y la reforma del impuesto de sociedades como medidas que pueden impulsar la inversión y la competitividad. También aludió al paquete de reformas aprobado durante el verano, que incluye cambios orientados a la sostenibilidad futura del sistema de pensiones.

El banquero estimó que la economía alemana podría crecer algo más del 1 % este año y alrededor del 1,5 % el próximo, pese a las incertidumbres geopolíticas. Estas previsiones apuntan a una recuperación gradual, pero no eliminan los retos de fondo: baja inversión acumulada, burocracia, escasez de mano de obra especializada y presión sobre sectores industriales expuestos a la competencia internacional. Sewing reclamó mejores condiciones para invertir, una administración más rápida y una mayor apertura a trabajadores cualificados procedentes de otros países.

La estabilidad política como factor económico

El mensaje de Deutsche Bank combina una advertencia electoral con una llamada a sostener las reformas económicas. Sewing cuestionó los debates políticos que plantean revertir o retirar medidas recién aprobadas y señaló que los inversores buscan un Gobierno federal funcional, con socios de coalición capaces de preservar la estabilidad sin abandonar sus compromisos de modernización. La referencia refleja una preocupación más amplia por el efecto acumulado de las elecciones regionales sobre la política nacional.

Las declaraciones no determinan el comportamiento de los votantes ni anticipan por sí solas las decisiones empresariales, pero muestran que el resultado en Sajonia-Anhalt será seguido fuera de la región. La elección puede aportar una nueva medida de la fuerza de la AfD y de la capacidad de respuesta de los partidos del centro político. Para Alemania, el desafío consiste en atender las causas del malestar social mientras mantiene la previsibilidad institucional y las condiciones económicas necesarias para sostener el crecimiento.

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