El intercambio de mercancías entre la Unión Europea y Estados Unidos alcanzó en 2025 los 875.000 millones de euros, cifra récord a pesar de los aranceles impuestos por Donald Trump. Las exportaciones europeas crecieron un 7,7 % hasta 580.000 millones, mientras las importaciones estadounidenses subieron solo un 2,2 % hasta 295.000 millones, ampliando el superávit comunitario a 285.000 millones.

Daños sectoriales selectivos
Las cifras globales ocultan un deterioro claro en la industria automovilística. Las exportaciones de vehículos y componentes de la UE hacia EE.UU. cayeron un 20,4 %. Alemania, responsable de casi dos tercios de ese flujo, registró una contracción del 18,9 %. En cambio, Irlanda creció un 52,7 % gracias a productos farmacéuticos y químicos exentos de aranceles.
Efecto real de los aranceles
El análisis del Instituto de Economía Alemán (IW) muestra que los gravámenes no detuvieron el comercio, pero lo reorientaron. Los sectores con exenciones ganaron peso mientras la manufactura europea perdió terreno. Este patrón indica que los aranceles funcionaron como un filtro que protegió ciertos productos estadounidenses y penalizó la competitividad industrial de la UE, especialmente la alemana.
El comercio de servicios también marcó un máximo de 865.000 millones de euros, aunque la UE registró un déficit de 178.000 millones, impulsado principalmente por derechos de propiedad intelectual que crecieron un 13,7 %.
Los datos revelan que las tensiones comerciales no rompieron los vínculos transatlánticos, pero sí modificaron su composición a favor de los sectores menos expuestos a los aranceles y en detrimento de la industria automotriz europea.
