El ahorro de familias y empresas en Córdoba ha interrumpido en 2026 una secuencia de once años de crecimiento y ha registrado su primer retroceso interanual para un primer trimestre desde 2015. Según los últimos datos publicados por el Banco de España, los depósitos en entidades financieras sumaban 16.646 millones de euros al cierre de marzo, último dato disponible, lo que supone 426 millones menos que un año antes y una caída del 2%.
El descenso llega después de varios ejercicios de máximos históricos y coincide con un entorno de encarecimiento del coste de la vida y pérdida de poder adquisitivo, dos factores que han ido tensionando la capacidad de ahorro de hogares y negocios. A comienzos de 2025, los cordobeses mantenían 17.072 millones en los bancos, mientras que el segundo trimestre del pasado año cerró con 17.354 millones, la cifra más alta de la serie reciente.

La radiografía trimestral también deja una corrección de 660 millones respecto al cierre de diciembre, equivalente a un descenso del 4%. Ese comportamiento no es nuevo en los arranques de año, cuando suele reducirse el volumen de depósitos por una menor actividad económica y por el ajuste estacional de la liquidez. La diferencia, en esta ocasión, es que la caída no responde solo al ciclo trimestral, sino que se traduce en una pérdida frente al mismo periodo de 2025.
El contraste con el conjunto de España es claro. Mientras Córdoba reduce su ahorro bancario, el volumen de depósitos en el país ha seguido creciendo hasta 1,6 billones de euros, un máximo de la serie estadística iniciada en 1986. Hace un año, el saldo nacional era de 1,5 billones, de modo que el sistema español ha mantenido la senda ascendente incluso en un contexto de tipos de interés más altos y encarecimiento generalizado de bienes y servicios.
La composición del ahorro provincial ayuda a entender el cambio. Los depósitos a la vista, donde se concentra el dinero disponible de forma inmediata, alcanzan 14.274 millones, un 2% más que hace un año, con 224 millones adicionales. En cambio, los depósitos a plazo retroceden hasta 2.364 millones, un 1% menos, tras perder 18 millones. La cesión temporal de activos presenta el ajuste más brusco: de 639 millones a comienzos de 2025 a solo 7 millones en marzo. El dato sugiere una preferencia por la liquidez o una menor disposición a inmovilizar fondos ante la incertidumbre económica.
La debilidad del ahorro no ha frenado, sin embargo, el crecimiento del crédito. El primer trimestre ha cerrado con 12.446 millones en préstamos concedidos a familias y empresas, un 1% más que hace un año y 89 millones por encima del nivel previo. Aun así, frente al cierre de 2025 la financiación bancaria ha caído un 2%, una señal de que la evolución del crédito sigue siendo prudente y todavía sensible al entorno económico.
La serie histórica aporta perspectiva. El máximo de crédito a hogares y negocios en la provincia se alcanzó en junio de 2008, cuando la cartera llegó a 23.348 millones. Después irrumpió la gran crisis financiera y, desde entonces, el acceso a financiación ha quedado condicionado por criterios más restrictivos. En ese marco, el retroceso del ahorro y el avance todavía modesto del crédito dibujan una economía provincial con menos colchón financiero propio y una relación más contenida con la banca, en la que la presión sobre la renta disponible empieza a dejar huella en las decisiones de familias y empresas.
