Caída en BMV expone fragilidad del sector aeroportuario

La Bolsa Mexicana de Valores cerró el martes con una baja de 1.17 por ciento, la más pronunciada desde el 5 de junio, cuando el índice S&P/BMV IPC se ubicó en 66,674.70 puntos. El descenso estuvo liderado por los títulos del Grupo Aeroportuario del Pacífico, que perdieron 5.49 por ciento tras reportar una contracción anual de 5.1 por ciento en el tráfico de pasajeros de junio. Grupo Aeroportuario Centro Norte también registró una caída de 4.49 por ciento, aunque su tráfico creció apenas 2.1 por ciento en el mismo mes.

La reacción del mercado no se limitó a los números diarios. Monex anunció que somete a revisión su recomendación y precio objetivo para finales de 2026, lo que indica que los analistas perciben riesgos estructurales más allá de la volatilidad coyuntural. En el mercado de deuda, los Cetes a 28 días bajaron un punto base hasta 6.29 por ciento, tras el alza de dos puntos base de la semana anterior, mostrando un comportamiento mixto que refleja incertidumbre sobre la trayectoria de la política monetaria.

¿Por qué el tráfico de pasajeros se convirtió en detonante?

Los datos de junio revelan que el descenso en el Pacífico no responde únicamente a factores estacionales. La contracción de 5.1 por ciento anual contrasta con el crecimiento moderado de Centro Norte y sugiere que ciertas rutas internacionales o regionales están perdiendo dinamismo. Esta divergencia entre operadores expone diferencias en exposición geográfica y en la capacidad de cada grupo para absorber choques de demanda.

El ajuste de recomendación por parte de Monex añade otra capa de análisis: los inversionistas ya no descartan que el tráfico se estabilice en niveles inferiores a los proyectados hace seis meses. Si las cifras de julio confirman esta tendencia, el múltiplo de valoración de los operadores aeroportuarios podría comprimirse de manera permanente.

Repercusiones para aerolíneas, proveedores y gobiernos estatales

Las aerolíneas que operan en los aeropuertos del Pacífico enfrentan tarifas de aterrizaje y derechos de uso más altos en términos relativos, lo que podría acelerar la reasignación de aviones hacia rutas con mayor rentabilidad. Proveedores de servicios de handling y mantenimiento verían reducida su actividad si el número de operaciones sigue contrayéndose. Los gobiernos estatales que dependen de los ingresos por turismo también podrían registrar menores recaudaciones por impuestos hoteleros y de consumo.

Desde la perspectiva de los fondos de pensiones y Afores que mantienen posiciones significativas en estos papeles, la revisión de precio objetivo introduce presión para rebalancear carteras. La posible rotación hacia sectores defensivos o hacia deuda gubernamental de mayor duración podría intensificar la volatilidad en el corto plazo.

La señal de los Cetes y la coordinación entre política fiscal y monetaria

El comportamiento mixto de los rendimientos primarios de Cetes indica que el mercado no descarta un recorte adicional de tasas por parte de Banxico, pero tampoco descarta que la inflación subyacente se mantenga elevada. Esta ambigüedad afecta directamente el costo de financiamiento de los proyectos de expansión aeroportuaria que aún están en etapa de planeación.

Si las tasas permanecen altas durante más tiempo, los grupos aeroportuarios verán encarecerse el servicio de su deuda y reducirse el margen para dividendos extraordinarios. Este escenario favorecería a los inversionistas institucionales que prefieren renta fija sobre renta variable, profundizando la salida de capitales observada en la sesión del martes.

Tres perspectivas que redefinen el riesgo

La primera perspectiva sostiene que el ajuste actual es temporal y responde a un efecto base derivado de la alta comparación con junio de 2025. Sin embargo, la decisión de Monex de revisar su precio objetivo sugiere que los analistas ya descartan un rebote rápido. La segunda perspectiva destaca que la diversificación geográfica de Centro Norte le otorga mayor resiliencia, lo que podría traducirse en una prima de valoración sostenida frente al Pacífico. La tercera perspectiva advierte que el sector enfrenta un cambio estructural en los patrones de viaje corporativo, impulsado por la adopción permanente de videoconferencias, lo que reduciría el tráfico de negocios en rutas de alta frecuencia.

Riesgos latentes y escenarios hacia 2027

El principal riesgo radica en una desaceleración más pronunciada del consumo interno que afecte tanto el tráfico nacional como el internacional. Un segundo riesgo proviene de posibles cambios regulatorios en las tarifas máximas que los grupos pueden cobrar, tema que el gobierno federal ha mencionado en discusiones presupuestarias recientes. Un tercer riesgo es la apreciación del peso, que encarece los viajes al extranjero y reduce el incentivo para que turistas nacionales utilicen aeropuertos locales.

En el escenario base, el índice S&P/BMV IPC podría oscilar entre 64,000 y 68,000 puntos durante el segundo semestre de 2026, con los operadores aeroportuarios mostrando mayor dispersión de rendimientos según su exposición a rutas internacionales. En un escenario adverso, una contracción adicional del 3 por ciento en el tráfico de julio y agosto podría llevar a nuevas revisiones de recomendación y a una mayor presión vendedora sobre el sector.

Los inversionistas institucionales ya están ajustando sus modelos de valoración para incorporar un crecimiento del tráfico más cercano al 1.5 por ciento anual promedio entre 2026 y 2028, en lugar del 3.8 por ciento que se estimaba a principios de año. Esta revisión tiene implicaciones directas sobre el valor presente de los flujos futuros y sobre la capacidad de los grupos para financiar nuevas terminales sin aumentar significativamente su apalancamiento.

Artículos relacionados

Últimos artículos