Banxico alerta sobre frenos al crecimiento en el sur de México

El informe trimestral del Banco de México sobre las economías regionales correspondiente al primer trimestre de 2026 revela una contracción generalizada que afecta de manera particular a los estados del sur, entre ellos Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Esta situación no solo refleja debilidades coyunturales, sino que plantea interrogantes sobre la capacidad de estas regiones para sostener trayectorias de desarrollo más amplias en los próximos años.

La combinación de limitaciones en la planeación urbana y un impulso simultáneo a la vivienda social configura un escenario mixto. Por un lado, el Programa de Vivienda para el Bienestar ha permitido ampliar el acceso a unidades habitacionales en Yucatán y estados vecinos. Por otro, la persistencia de cuellos de botella en permisos y servicios básicos amenaza con frenar el ritmo de estos mismos proyectos a mediano plazo.

Conectividad aérea y dinamismo turístico

El fortalecimiento de las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Mérida ha contribuido a un incremento en la llegada de visitantes provenientes de mercados como Estados Unidos, Canadá e Irlanda. Esta mejora en la conectividad representa una oportunidad concreta para diversificar la base económica regional más allá de los sectores tradicionales.

Sin embargo, el mismo informe señala que el encarecimiento de algunos servicios turísticos y la competencia de otros destinos del Caribe podrían erosionar parte de esa ganancia. Un aumento sostenido en tarifas podría desplazar demanda hacia alternativas más económicas, limitando el efecto multiplicador que el turismo suele generar sobre el empleo local y las cadenas de suministro regionales.

Presiones sobre la construcción y el mercado inmobiliario

Los directivos empresariales consultados por Banxico destacan el alza en costos de insumos y mano de obra calificada como factores que ya están encareciendo proyectos privados. A esto se suma la escasez de personal especializado y los tiempos prolongados para obtener licencias, elementos que reducen la rentabilidad esperada de nuevos desarrollos.

En paralelo, el impulso a la vivienda social convive con señales de menor dinamismo en el segmento residencial de mayor valor. Una posible sobreoferta de espacios comerciales y unidades turísticas en Quintana Roo y Veracruz añade un riesgo adicional: si la demanda no acompaña el ritmo de oferta, podrían generarse ajustes de precios que afecten tanto a promotores como a inversionistas institucionales.

Dependencia petrolera y ausencia de nuevos proyectos

La minería petrolera en la Cuenca de Campeche muestra reactivación parcial en labores de mantenimiento, pero la falta de licitaciones y nuevos proyectos de inversión sigue limitando la expansión del sector. Esta situación reduce los ingresos fiscales estatales y disminuye la capacidad de generar empleos directos e indirectos en la cadena de valor energética.

La menor actividad extractiva también repercute en el transporte de carga, donde la desaceleración de insumos para la construcción ya ha comenzado a reducir volúmenes movilizados. Si esta tendencia se prolonga, los estados del sur podrían enfrentar una contracción más pronunciada en sus balanzas comerciales internas.

Incertidumbre externa y revisión del T-MEC

El entorno externo añade capas adicionales de riesgo. La política comercial estadounidense y la próxima revisión del T-MEC generan dudas sobre el acceso preferencial de exportaciones regionales, especialmente las agroindustriales que han mostrado cierta reactivación. Una renegociación desfavorable podría encarecer insumos importados y reducir márgenes de exportadores del sureste.

Al mismo tiempo, la reconfiguración de cadenas globales de suministro ofrece una ventana de oportunidad si las regiones logran atraer inversión en sectores que aprovechen la proximidad con América del Norte. El grado en que Yucatán y sus vecinos capitalicen esta posibilidad dependerá de mejoras en infraestructura logística y capital humano.

Perspectivas de productividad y adaptación regional

El propio Banxico subraya que fortalecer la inversión, la infraestructura estratégica y la adopción tecnológica resulta indispensable para elevar la productividad. Sin avances en estos frentes, el crecimiento proyectado para los próximos trimestres podría quedar por debajo de las tasas necesarias para absorber la fuerza laboral y reducir brechas de desigualdad.

Las limitaciones identificadas en planeación urbana no son meramente administrativas: afectan directamente la provisión de servicios básicos que permiten escalar proyectos habitacionales y productivos. Resolver estos cuellos de botella requiere coordinación entre autoridades estatales y municipales, así como mecanismos de financiamiento más ágiles para obras de agua, drenaje y energía.

En este contexto, la capacidad de las economías regionales para adaptarse a un entorno cambiante dependerá tanto de políticas internas como de la evolución de factores externos que escapan al control local. El equilibrio entre impulso social y restricciones estructurales marcará el ritmo real de recuperación en los meses siguientes.

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